Grupos de rumanos tratan de hacerse con las plazas que ocupan desde hace años los aparcacoches de Vilagarcía
06 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los gorrilas que de forma ordenada llevan años repartiéndose el negocio de aparcacoches en Vilagarcía están preocupados. La competencia les llega ahora del Este. Desde hace unos meses, ciudadanos de nacionalidad rumana se han instalado en la zona y se disputan las plazas en las que los oriundos tienen ya su clientela de toda la vida.
El negocio estaba hasta ahora bien organizado y todos sabían dónde se tenían que colocar y a qué hora les tocaba acudir al párking para ganarse unos euros señalizando a los coches las plazas libres y aceptando la propina que, de forma voluntaria u obligados por la costumbre, cada conductor les entregaba. Muchos cuentan ya con clientes fijos. Trabajadores que todos los días y a la misma hora dejan el coche en el mismo párking y que conocen de sobra al gorrilla que les guarda la plaza y se compromete a cuidar el vehículo. Según los habituales de la TIR, ni siquiera la policía se preocupaba por vigilan la zona cuando sabían que los gorrillas estaban allí. «Vienen por aquí, y sin nos ven a nosotros, ya pasan de largo, porque saben que el párking está vigilado».
Ya sea por una situación de indigencia o por problemas de drogas, los gorrillas de toda la vida son los primeros interesados en que nunca un coche aparezca dañado o falte algo de su interior. Solo de esa manera se garantizan las habichuelas. En una mañana productiva pueden sacar hasta quince euros, que no es poco para quien no llega ni a principios de mes. «Nunca faltó de nada -asegura uno de los de toda la vida, orgulloso de su trabajo-. Sin embargo hace unos días entraron en un coche a la hora de comer, cuando no había nadie vigilando».
A esa preocupación por la falta de seguridad, un problema que hasta ahora nunca se había dado, se suman las disputas, de momento solapadas, por las plazas disponibles. En O Cavadelo, al parecer, llegaron a un acuerdo con los extranjeros para repartirse el trabajo, pero en la explanada TIR la cosa cambia, porque por la mañana solo hay dos compartiendo el espacio, pero por la tarde, las plazas se disputan, y la llegada de los vigilantes rumanos mengua los beneficios por cabeza, de ahí que su presencia no siempre sea bien recibida. «Algunas tardes ya hubo problemas -reconocen los de siempre-, y cualquier día podría pasar algo».
Y el negocio tampoco da para más, porque en Vilagarcía no hay muchos espacios públicos en los que aparcar coches. Además de O Cavadelo y de la zona del mercado, la mejor plaza es la TIR. Luego está también Fexdega, pero queda más apartado. Los gorrillas de toda la vida se temen que los extranjeros quieran echarlos de la zona. Y hasta les tienen miedo. «Son jóvenes y vienen a por todas», aseguran.