El disputado escaño del BNG por Pontevedra

AROUSA

24 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Pese a la incertidumbre que las estrechas encuestas están generando en la opinión pública acerca de los resultados de las elecciones, quienes viven el proceso por dentro, es decir, los propios políticos, están convencidos de que el panorama resultante del 9-M no cambiará demasiado con respecto a los comicios del 2004. Salvo, claro está, que los papeles se inviertan y en esta ocasión sea el Partido Popular el que obtenga una mayor representación en Madrid.

En otras palabras, los márgenes para el posible cambio de color de los escaños se juegan en las distancias cortas. Una de estas pugnas tiene como escenario la provincia de Pontevedra. Hace cuatro años, el crecimiento de los socialistas rompió la clásica preeminencia conservadora para firmar un empate a tres escaños, con la séptima acta para el BNG, la que ocupó Olaia Fernández Davila , que repite como cabeza de lista en la organización frentista. Ninguno de los tres grandes partidos duerme tranquilo pensando en el panorama de la demarcación pontevedresa. Los populares, por su parte, son conscientes de que en el 2004 el cuarto representante se les escapó por apenas 3.600 votos. De haberlos cosechado, el PP habría logrado cuatro escaños por Pontevedra, arrebatándole el suyo al Bloque. Este es, precisamente, su principal objetivo ante estos comicios generales.

En las filas socialistas se analiza la situación: «É verdade que durante un tempo as enquisas nos indicaban que o Bloque ía á baixa e podían perder ese deputado, pero agora parece que se manteñen», apuntaba ayer un destacado dirigente del puño y la rosa. Hay preocupación. Porque, pese al espaldarazo que supone gobernar en Madrid y en Santiago, obviar la evidente potencia electoral de los conservadores pontevedreses supondría un auténtico suicidio. ¿Un ejemplo? Con una movilización entre el electorado progresista que no se conocía desde hacía mucho tiempo, el portavoz socialista en Cambados, Domingo Tabuyo , pudo sentarse en el Congreso. Pero aún así los conservadores fueron capaces de sacar una ventaja de 50.000 votos al PSOE en la provincia.

La plaza clave, como siempre, es Vigo. No andan muy bien las cosas por allí para el regidor socialista Abel Caballero . No obstante, el PSdeG confía en no pinchar. «Se quitasemos un bo resultado en Vigo, mesmo poderiamos empatar e superar o PP», opina con optimismo un veterano militante zurdo. Mientras, el Bloque se conjura para blindar el acta de Fernández Davila. Repetir aquel margen de 3.600 votos frente a los populares supondría, para el BNG, quedar a tiro de los resultados en la emigración. Vigo, nuevamente, el el tarro de las esencias. Pero la banqueta no puede fallar en las comarcas. De ahí la presencia de Rosa Abuín en la candidatura.