Los de Manolo Núñez deben encarrilar la permanencia en los próximos cinco partidos, en los que se enfrentan a cuatro de sus rivales por eludir el descenso a la Preferente
20 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El náufrago ha tomado una buena bocanada de aire, pero sigue con el agua al cuello. De esta forma se podría plasmar la precaria situación en la que se encuentra el Céltiga tras su alegría del pasado domingo en Santa Comba. El 0-3 endosado al cuadro coruñés ha devuelto la confianza de los hombres de Manolo Núñez en sus propias fuerzas, pero la luz al final del túnel apenas dibuja todavía un pequeño haz.
Antepenúltimo en la tabla con 23 puntos, a 3 del Betanzos (los 2 de la clasificación más el del goal average en contra) y del Portonovo, el Céltiga sigue enfangado en la zona de descenso a Preferente.
A falta de trece jornadas para la conclusión del campeonato liguero, el cuadro isleño se jugará media permanencia en el plazo de un mes. El que empezará este domingo con la visita del Verín al Salvador Otero para terminar el 23 de marzo en el mismo escenario frente al Rápido de Bouzas. Y es que en ese intervalo, y con la excepción del desplazamiento de la próxima semana a Cerceda, el Céltiga se verá las caras con cuatro de sus rivales en la zona mediabaja de la Liga.
Además del Verín y Bouzas, que en estos momentos transitan por el campeonato sin agobios, pero también sin certezas con 6 y 9 puntos de ventaja sobre el conjunto de Núñez, el Céltiga se medirá a lo largo del próximo mes al Lemos, colista con un pie en la Preferente (13 puntos), y el Pontevedra B, decimoquinto clasificado 5 puntos por encima del equipo arousano.
Los precedentes de la primera vuelta animan al optimismo en el vestuario del Salvador Otero. En el primer tramo liguero, tras empatar sin goles en Betanzos, el Céltiga regalaba a su afición el aún recordado 6-1 sobre el Santa Comba, abriendo su racha más prolífica de la temporada. Una serie de tres victorias (6-1 al Santa Comba, 1-3 en Lemos y 3-0 sobre el Pontevedra B), dos empates (0-0 en Betanzos y 1-1 en A Illa con el Cerceda) y una única derrota (4-1 en Verín). Once puntos sumados de 18 posibles, que situaron al Céltiga en la decimotercera plaza de la tabla con un colchón de 5 puntos sobre el antepenúltimo clasificado, por aquel entonces el Portonovo.
Repitiendo la puntuación de la primera vuelta, el conjunto de Manolo Núñez alcanzaría la jornada 31 con otros tantos puntos. O lo que es lo mismo, se situaría a 14 de la cifra que tradicionalmente asegura la permanencia en la Tercera División con ocho partidos más todavía por delante.
Exprimir el tramo inmediato del calendario se antoja pues vital. Máxime vistos los compromisos que deberá afrontar el Céltiga en la recta final de la Liga. Así, disputado su partido con el Rápido de Bouzas, Arousa, en A Lomba, y Portonovo, en el Salvador Otero, dirimirán los dos últimos y siempre inciertos derbis comarcales de la temporada que les quedan a los de Núñez. Será justo antes de desplazarse al campo del temible líder, el Narón.
El despegue del Céltiga debe ser pues inminente. Y, antecedentes al margen, motivos hay para el optimismo. La mejora del rendimiento isleño con el cambio de sistema, del 4-3-2-1 al 5-4-1, y la llegada del primer gol de falta directa de Sanromán, un especialista hasta ahora inédito esta temporada, son síntomas de que el Céltiga puede haber encontrado por fin el buen camino.