«Charlie» ya tiene nuevos amigos

M. Alfonso redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

Así podría definirse la presencia de la responsable de la protectora de animales de Cambados, Olga Costa , en el geriátrico de Ribadumia. Acompañada de sus queridos Charlie y Annie , la joven se plantó entre las decenas de ancianos que residen en estas instalaciones para hacerles más agradable la mañana. Y vaya si lo consiguió. Aunque parte del mérito se lo llevaron sus compañeros de visita, dos canes que hicieron las delicias de los mayores.

La idea consistía en llevar varios de los perros que pueblan la perrera cambadesa a la residencia de la tercera edad para que hicieran compañía a los ancianos. Según Costa, los efectos beneficiosos que estos animales tienen sobre las gente mayor están más que demostrados. Y así fue. Los ancianos no escatimaron caricias hacia el pequeño Charlie , que se mostraba encantado de recibir tanto cariño de repente. Algunos de los residentes, como Rosa , incluso se emocionaron. Y es que se acordaron cuando cuidaban de sus mascotas en sus propias casas. También se lo pasaron en grande vieron como Annie atendía a las órdenes de su dueña y tirándole la pelota para que el animal la trajera de vuelta. Las concejalas de Cambados, Anabel Carro , y Ribadumia, Lidia Álvarez , presenciaron el acto. El animal se quedó a pasar la noche. El éxito de la visita fue tal que, al final, el pequeño Charlie se quedó en el geriátrico con sus nuevos amigos. Por ahora, su visita solo durará una noche, para comprobar como el animal se adapta a su nueva situación. Pero la intención del geriátrico es la de adoptar alguno de estos animales abandonados, para que hagan compañía a sus internos. «Queremos que esto se repita más a menudo para ver como reaccionan los internos y si esto va bien, adoptaremos algún perro», explicaba ayer el director del centro, Diego Fernández . Quien sabe, quizás dentro de unos días les contemos que Charlie , el pequeño perro abandonado, tiene ahora un nuevo hogar rodeado de ancianos que le dan todo el cariño que le negaron sus anteriores dueños. Sería una bonita historia.