Del viejo automóvil también se aprovecha todo

AROUSA

El Concello de Vilagarcía tiene un acuerdo con la Chatarrería Dito, de A Laxe, para el desguace de los vehículos abandonados y retirados de las calles por la policía local. Antes de que en esta nave se conviertan en chatarra, pasan por un taller en el se retiran los aceites, los cauchos, las lunas y cualquier otro producto que pueda ser peligroso o contaminante. Luego, ya en la chatarrería, el vehículo se convierte en un amasijo de hierros que luego se empacan en una prensa. Transformado ya en un bloque de hierro, se lleva a una fragmentadora de A Coruña que transforma el automóvil en un centenar de pequeños dados de metal que luego se llevan a la fundición. Es allí donde por fin finaliza el largo proceso que se inició meses antes con la retirada de un vehículo abandonado. Trituran doscientos coches cada día.

No hay más que acercarse a la nave de la Chatarrería Dito para percatarse de que se trata de un viejo negocio cada día más en auge. Uno de sus propietarios, Manuel Bueno, lo reconoce: «Hay una demanda muy grande de chatarra; Asia, la India y China están despertando y se lo llevan todo; necesitan materia prima, y no hay minas suficientes para sacar metal. La única solución es reciclar, y aquí se recicla todo».

Puertas metálicas, viejas lavadoras y neveras, los pies de las antiguas máquinas de coser, bañeras, tuberías, rejas oxidadas y hasta embarcaciones se acumulan dentro y fuera de una nave en la que se venden 500 toneladas al mes. Como en cualquier otro mercado, manda la ley de la oferta y la demanda. Y la demanda es hoy en día muy alta, por eso las viejas baterías se venden a 0,48 euros; el kilo de hierro, a 0,16; el cobre, a 3 euros el kilo, y las latas y las gomas, a 0,12 euros. Un sinfín de céntimos que multiplicados por toneladas de material se transforman en mucho dinero.

En la chatarrería trabajan Manuel y su hermano, dos hijos y dos empleados, además de las mujeres en las oficinas. Una empresa familiar que vive de lo que supuestamente ya no sirve y que sin embargo cada día tiene más valor. Y donde se demuestra que los materiales de desecho no se volatilizan solos, como a veces parece.