Oposición sindical en el pleno del Concello de A Illa

AROUSA

Fajardo acudió a la sesión para arropar a las trabajadoras de atención en el hogar ante la posible «privatización» del servicio

09 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Rápido, pero con algo más de debate del esperado. Así fue el pleno extraordinario celebrado ayer en A Illa. El alcalde, Manuel Vázquez, acudía a la sesión tranquilo: tal y como habían ido las comisiones informativas, nada en el orden del día debería generar controversia. Pero entre las filas del público se topó el alcalde con una oposición inesperada: la de Juan Fajardo. Este, edil de IU en Vilagarcía, no acudía a la sesión en su papel de político, sino en el de sindicalista. Estaba allí para representar los intereses de las trabajadoras que actualmente prestan el servicio de atención en el hogar. Un servicio que protagonizó la mayor parte del pleno.

Salió a relucir, por primera vez, en el punto quinto del orden del día, cuando se sometió a la opinión de los ediles la aprobación de un reglamento que regulase el servicio. Se trata, según explicó el portavoz del gobierno, Juan Otero, de fijar unos baremos para ordenar la prestación de este servicio. Tomó la palabra, después, la oposición. Juan José González, del PP, señaló que el documento «non é unha obra de arte, pero é aceptable». Por el Bloque habló su único edil, Carlos Otero, que puso un pero: «A xente que está traballando non foi consultada sobre esta cuestión». Pese a ese defecto de formas, votó a favor del texto porque, como explicó el alcalde, «o que se pretende é reglar cuestións que poden xerar conflictos». Superado ese primer punto, se abordó la necesidad de imponer una tasa por la prestación del servicio de atención a domicilio. Una tasa que será menor de la que se cobra en los ayuntamientos de la zona, y que dependerá en cada caso de los ingresos del usuario. Tanto populares como nacionalistas consideraron «razonable» la propuesta del gobierno local. ¿Resultado? Unanimidad.

Pero, acto seguido, la buena racha se rompió. Juan Otero, Genito, fue el encargado de exponer el siguiente asunto del orden del día. «Estamos valorando a posibilidade dunha xestión indirecta do servizo. Plantexámolo aquí para aprobalo e logo, se vemos que é o mellor aplicalo ou non», dijo. «Neste caso -le replicó Juan José González- temos algunhas inquietudes. Hai traballadoras que levan ata dez anos, e queremos saber en que situación quedarían se se contrata a unha empresa, se van ser asumidas por esa empresa e se, no caso de que logo non prosperase esa contratación, poderían retornar ao Concello».

Reproches del BNG

Desde el Bloque no hubo preguntas. Carlos Otero reprochó al gobierno local la situación de «irregularidade» y de «precariedade» en la que, dice, se encuentran las trabajadoras de ese servicio. «Xente titulada, cun montón de anos de experiencia» a la que, dijo, «hai que regularlles a súa situación antes que nada». El alcalde respondió que los derechos de las trabajadoras no se vulneran, y que los contratos son como son porque se realizan en el marco de un plan de cooperación que ha de renovarse periódicamente. «Contratamos sempre a mesma xente polo ben do servizo». Sus palabras y su insistencia en que las trabajadoras están ligadas al ayuntamiento, pase lo que pase, no sirvieron de nada: el PP se abstuvo en esta ocasión, el BNG votó en contra, y el asunto fue aprobado solo con los votos del gobierno.

El pleno finalizó de inmediato, y fue entonces cuando Fajardo se dirigió al alcalde para solicitarle que aparque el proyecto de externalización del servicio. Una operación con la que el Concello puede pretender deshacerse de las trabajadoras. A la espera de nuevos movimientos en este terreno, Fajardo anuncia que su sindicato, CC.OO. seguirá de cerca todo lo que ocurra. Y que la presión sindical se ejercerá cuando sea oportuno.