Desde detrás del mostrador de su tienda, Estanislao Pérez y su hermano José Ramón se han convertido en expertos en la cara lúdica del mar. Náutica, submarinismo y pesca deportiva son los tres campos en los que se han licenciado estos comerciantes vilagarcianos.
-¿Son actividades en alza?
-Creo que sí. Estamos notando un crecimiento importante en lo relacionado con la náutica. Y están aumentando mucho los aficionados al submarinismo: desde fotografía submarina hasta los turistas interesados en conocer los fondos marinos. Sin embargo, la pesca deportiva no. Hay menos aficionados porque hay menos resultados.
-Últimamente, las cofradías han convertido la «miñoca» en un recurso más. ¿Qué opina usted?
-Los pescadores deportivos deberían tener la oportunidad de coger el cebo, como se hizo siempre. Entiendo que las mariscadoras quieran utilizar ese recurso, pero hay que tener en cuenta que es una especie que ellas no siembran, como es el caso de los berberechos y las almejas.
-¿Es un recurso tan rentable?
-Sí que es rentable. Una miñoca tubo se vende a sesenta céntimos en tienda. El problema es que aquí la miñoca se va a agotar, habría que hacer como en otros países, que la crían en cautividad. Pero aquí hay sitios en los que ya ha desaparecido, como la playa Compostela. De hecho, se está importando de lugares como Corea y Canadá.