En pleno mes de enero, con diez grados en la calle, en las oficinas de la comarca se superan a veces los 25
27 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Ni el cambio climático, ni la necesidad de ahorrar energía ni el repunte de la gripe soportan las altas temperaturas que se registran en los edificios públicos de la comarca, donde el exceso de calefacción, los climatizadores y los defectos de construcción de los inmuebles provocan que, en pleno mes de enero, con las temperaturas más bien escasas propias de la época, los vecinos que tienen que acudir al hospital, a la biblioteca o a los juzgados sufran de golpe un subidón de hasta quince grados nada recomendable para la salud.
Tampoco el ambiente es nada apropiado para quienes pasan horas trabajando en esos lugares. Y no solo porque las temperaturas parezcan más acordes con el mes de junio y se vean obligados a despojarse de abrigos y jerseis hasta quedar en manga corta, sino también porque en un mismo edificio los termómetros experimentan fuertes subidas o bajadas dependiendo del departamento.
Así, en la casa consistorial de Vilagarcía hay funcionarios de primera y de segunda. El edificio antiguo es de piedra, por lo que sus oficinas suelen ser más frías, y no tiene aire acondicionado, así que los trabajadores sudan o persiguen los papeles que esparcen los rudimentarios ventiladores mientras envidian a sus frescos compañeros del inmueble anexo. Pero además, en los últimos pisos, cerca de la cristalera central del edificio, siempre hay varios grados más de temperatura que en la planta baja. El viernes, en Intervención tenían 24 grados, mientras que en las oficinas de Comunicación estaban a 18.
Aunque se encienda la calefacción, la temperatura ideal en los meses de invierno ronda los 20 grados, y los técnicos recomiendan no superar los 22, para que el cambio con el exterior no sea tan brusco. «Se debe llevar siempre un jersey», recomiendan los expertos. Pues bien, esta semana, en ninguno de los edificios públicos en los que se hicieron mediciones había esa temperatura. Algunos se acercaban, como el auditorio de Vilagarcía donde, el viernes el PSOE empezó la presentación de las listas provinciales en un ambiente más bien frío, con 18 grados, pero se fue caldeando hasta los 21. Al día siguiente en el Hospital do Salnés los termómetros subieron hasta los 24.
Y como además en los últimos días las temperaturas no eran muy bajas en la calle, se da la paradoja de que, por ejemplo, en la biblioteca de Vilagarcía estaba encendida la calefacción, pese a que en el exterior se disfrutaba de 20 grados centígrados. Las políticas de ahorro, al parecer, van dirigidas a los bolsillos privados, que no dan para más. Con el dinero público, el control se relaja más de lo aconsejable.