La biblioteca de A Illa tiene callo en eso de recoger premios: lleva cuatro años recibiendo el María Moliner por sus campañas de fomento de la lectura. Ayer llegó el regalo con el que el Ministerio ha dotado ese galardón: un lote de unos 300 libros para el centro, un teatrillo de madera, y marcapáginas y bolsas para repartir entre los lectores. Para recoger ese premio estaban ayer en la biblioteca la culpable de todos estos galardones, Ángela Otero. Con ella el alcalde, Manuel Vázquez, que siempre que tiene ocasión aplaude el trabajo hecho por la bibliotecaria.
Este año, el María Moliner ha llegado hasta A Illa con las Receitas de Lectura en la mano. La idea de llevar los libros y las letras a la sala de espera del centro de salud ha merecido el reconocimiento del Ministerio de Cultura. Sobre todo, porque la iniciativa ha sido todo un éxito. Así lo cuenta Ángela Otero, la encargada de que los lunes y los viernes ir a la consulta del médico sea un poco más llevadero. Cuenta que, cuando echó a andar la iniciativa, la gente era reacia a levantarse y acercarse a los puestos de libros. «A xente tiña vergoña, dáballe reparo. Pero se lles insistes e se lles levas ti os libros, van entrando e xa empezan a se levantar eles», cuenta la bibliotecaria.
«Moitos pensaban que lles quería vender o libro e non mo querían coller», recuerda, con gracia, Ánxela Otero. Pero ese tiempo ha quedado atrás. Los mayores se han lanzado a leer la prensa y los volúmenes que la bibliotecaria ha seleccionado para llamar su atención -recetarios de cocina, libros que tienen al mar como protagonista...-, y los pequeños se entretienen ojeando las aventuras de sus protagonistas favoritos: desde los quebraderos de cabeza de la bruja Kika hasta las historias de Os Bolechas. «Para os nenos de ata tres anos tamén temos libros. Do que se trata é de que os pais se senten con eles e lles expliquen a historia. E cada vez fanno máis», cuenta la bibliotecaria más laureada de la comarca. Ayer estaba feliz de recibir el premio del Ministerio de Cultura. No es el primero que llega a sus manos, pero siempre hace ilusión que el buen trabajo sea reconocido. «Xa estamos traballando en novas accións. Pero son un segredo», cuenta Ángela.