Don Olimpio gana por uno

AROUSA

El cura de A Illa ofició el pasado año 11 bodas. En el Concello casi consiguen la misma cifra: hubo diez matrimonios civiles

18 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Solo es un número en el registro: Veintiuno. Sin embargo, esa cifra de dos dígitos es mucho más que un simple concepto matemático. Tras ella se esconden veintiuna historias de amor y veintiún «sí quiero» pronunciados a lo largo del 2007 en el término municipal de A Illa. Dice el registro municipal que la mitad más una de esas bodas se celebraron en la iglesia. El resto, en el Concello. Así que, el año pasado, don Olimpio ganó por uno. Un triunfo muy ajustado teniendo en cuenta que, hasta la fecha, las bodas canónicas arrasaban en el municipio. Solo en el año 2004 se había invertido esa tendencia: a las 14 bodas religiosas se acercaban peligrosamente doce bodas civiles.

El alcalde de A Illa, el socialista Manuel Vázquez, no cree que haya ningún secreto para explicar el éxito que durante el pasado año tuvieron las ceremonias civiles. «Non facemos nada especial. Simplemente, poñemos o salón de plenos a disposición dos noivos para que eles poidan adornalo como queiran e poñer a música que prefiran», explicaba ayer el regidor isleño. Las bodas, asegura, se hacen al gusto de los contrayentes. Y buena muestra de ello es que en el Concello se han oficiado ceremonias que han durado apenas unos minutos, y otras que se han prolongado hasta casi una hora «porque interveñen amigos, ou se len poemas».

Duren cinco minutos, duren una hora, la ceremonia cuesta lo mismo a todos los novios que deciden casarse en A Illa: nada. El Concello es uno de los pocos de la zona que no ha gravado con una tasa la celebración de este tipo de eventos. Seguro que la gratuidad de la ceremonia hace que más de uno tenga en consideración el Concello de A Illa cuando busca un lugar donde dar el sí quiero. La espectacularidad de las instalaciones -el salón de plenos se abre, a través de un gran ventanal, al mar- es otro de los factores que pesa en muchas parejas a la hora de tomar la decisión.

Propios y extraños

La última boda celebrada el pasado año en el ayuntamiento sirvió para unir a un joven madrileño y a su novia ecuatoriana. Ambos veranean en la comarca, conocen A Illa, y decidieron que ese era el mejor puerto para iniciar su viaje en común. «Tamén casei a dous da Illa que viven en Valencia», recuerda el alcalde Manuel Vázquez. Él no fue el único encargado de oficiar bodas civiles en el municipio arousano. Otros concejales y el juez de paz, Pablo Iglesias, se encargaron también de casar a algunas de las parejas que optaron por la vía civil.

Al margen de los resultados del año 2007, lo cierto es que los isleños siguen prefiriendo casarse por la iglesia. Un vistazo a lo ocurrido en los últimos años da fe de ello. Pero ese mismo vistazo deja bien claro que el tiempo en el que dar el sí quiero en el Concello era una excentricidad ha pasado ya a la historia. Muy lejos quedan los finales de los noventa, cuando solo una pareja al año se daba el sí quiero en el consistorio. Solo ha pasado una década, pero la historia ha cambiado por completo.