La Navidad se ha asentado cómodamente en la comarca y se resiste a abandonarla, pese a que Don Carnal y Doña Cuaresma ya están llamando a las puertas. Ya no se trata solo de que el alumbrado navideño se adelante cada día más, acercándose peligrosamente al verano. También se retrasa su retirada. De hecho, en la mayoría de las calles de la comarca siguen colgando las luces que los ayuntamientos se retrasan en retirar. También son muchos los inquilinos que se olvidan de descolgar de sus balcones esos curiosos muñecos de Papá Noel que en los últimos años se han extendido como las setas. Y claro, como su presencia coincidió en los últimos días con el temporal, acaban irreconocibles, con tanto vaivén del viento y el desgaste de las lluvias.
Entre las muchas salidas que los voluntarios de Protección Civil de Cambados tuvieron que hacer en los últimos días por las consecuencias del temporal figura una muy curiosa. Fue en la noche del martes, cuando un vecino de la Rúa Nova llamó pidiendo ayuda porque un enorme y desfigurado Papá Noel amenazaba con romper el cristal de su balcón. En realidad el muñeco era propiedad de los vecinos del segundo, que lo habían dejado colgado tras las fiestas navideñas. Colgado y abandonado, porque con el viento y la lluvia, el gordito bonachón, de casi medio metro, se soltó de la cuerda que lo sujetaba y quedó balanceándose sobre la ventana del piso de abajo, golpeando los cristales y con riesgo de romper la vidriera. Cuando los voluntarios los rescataron se percataron de hasta qué punto el temporal se había ensañado con la figura, que estaba decapitada y le faltaba una mano.
No fue el único damnificado. En la calle Moreira Casal de Vilagarcía todavía pendía ayer otro Papá Noel que se había quedado calvo por tantas horas de exposición a la lluvia y el viento.
Las luces navideñas llevan también demasiados días colgadas en las calles como para que no se deterioren. En Pontecesures ocurrió el pasado fin de semana; un arco navideño que todavía no había retirado la empresa que lo colocó semanas antes, se desplomó sobre la carretera en la avenida de Arousa, al lado de la cafetería Abrente. Y no fue el único; dos días antes hubo que desmontar parte de otro que amenazaba con caerse en la calle San Lois, cerca del paso a nivel.
Está claro que hay una clara tendencia a alargar las fiestas. Las navidades empiezan ya en el mes de noviembre y los carnavales se prolongan todo lo que se puede con la recuperación de jornadas que van más allá del lunes y martes de Entroido. Por cierto, que están a la vuelta de la esquina. Preparen de nuevo el bandullo, si es que ya lo tienen recuperado de las enchentas de Navidad.