Castro Ratón garantiza la búsqueda de una fórmula «totalmente respectuosa» para facilitar la transición
17 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El asilo hospitalillo de Vilagarcía de Arousa cumplió, el año pasado, 115 años de existencia. Desde su constitución en 1892, con el objetivo de alojar a doce personas, las necesidades básicas de la población y la forma en que se aborda su prestación han ido dejando atrás el concepto de beneficencia que vio nacer a la residencia para pasar a exigir un sistema eficaz garantizado por la Administración pública, complementado con opciones privadas dirigidas a los ciudadanos que puedan pagarse una cama de su bolsillo. Es evidente que el centro Divina Pastora navega desde hace años en una contradicción práctica, puesto que la beneficencia a la que todavía responde su estructura y titularidad -en manos de un patronato que copresiden la alcaldesa y el cura párroco- es ineficaz a la hora de asumir, planificar y gestionar las crecientes necesidades de atención a los mayores. Ante el riesgo cierto de quiebra económica, su inclusión en el sistema público constituye un viejo anhelo que ya hace casi un año el entonces regidor, Javier Gago, planteó al vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana. Ahora, Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar parece dispuesta a abrir por fin el proceso de transición. Ayer, la concejala de Benestar, Ana Lorenzo, y el teniente de alcalde, Xosé Castro Ratón, mantuvieron una prolongada entrevista con el director xeral de Acción Social, Bieito Seara. El punto principal del encuentro giró en torno a la búsqueda de una fórmula para que Divina Pastora se integre en la red pública de residencias de la tercera edad a todos los efectos. «O compromiso -explicaba tras la cita el portavoz nacionalista- é procurar unha solución flexible, sen rixideces de ningún tipo e totalmente respectuosa co papel dos recursos humanos de que dispón o centro, a súa dirección operativa e os propios residentes». Esta fórmula tendrá que resolver, también, si el actual patronato puede jugar o no un papel en el futuro de las instalaciones. Y, de ser afirmativa la respuesta, en qué condiciones. Como primer paso para la puesta en marcha de la transición a la red pública, el director xeral visitará a lo largo del próximo mes Vilagarcía. La idea es conocer de primera mano las instalaciones. Pero, sobre todo, contactar en persona con la dirección del centro vilagarciano, el personal que presta sus servicios en él y los residentes. A partir de ese momento se abrirán novedosas perspectivas para optimizar la perfecta ubicación de la residencia -de las pocas que se encuentran en un casco urbano-y ofrecer nuevas prestaciones desde ella.