Este fin de semana, un bateeiro de A Illa se ha quedado sin sus aparatos de navegación. Alguien, amparándose en la noche y en la lejanía del lugar en el que estaba amarrado el barco, se subió a él y se volvió a bajar llevándose consigo 30.000 euros en máquinas electrónicas.
Este robo es, probablemente, el más importante de los que últimamente se han registrado en los barcos amarrados en A Illa. Pero no es, desde luego, el único que se ha producido. Así lo afirman desde la cofradía y la OPP-20: dos entidades que aseguran que en lo que va de año -y no van más que dos semanas- se han producido ya varios asaltos a embarcaciones. Conclusión: «O malestar dos mariñeiros vai aumentando. Eles pagan e cotizan como os demais, pero os servizos son terceiromundistas».
Tanto el pósito como la organización de productores creen que esta oleada de robos se ha visto amparada por la falta de medidas de seguridad en los muelles de A Arousa. Unas carencias denunciadas en más de una ocasión por el patrón mayor y el presidente de la organización sin que, hasta la fecha, sus quejas hayan surtido ningún efecto. «Moito nos tememos que aínda que denunciemos estes feitos imos continuar sin que se lles poña solución nin remedio. A resposta por parte de portos é de queixarse porque a confraría e a OPP-20 se queixen: para Portos todo está ben».
Luz y cámaras
En la cofradía recuerdan que los robos no han empezado con el año: hace ya mucho tiempo que se vienen produciendo este tipo de sucesos. El año pasado, sin ir más lejos, las organizaciones en las que se articulan los productores isleños salieron a la palestra para denunciar los asaltos que prácticamente a diario se registraban en las embarcaciones. Útiles de pesca, gasolina y aparatos de comunicación desaparecían de los puertos «con total impunidade».
Entonces, la cofradía planteó la adopción de una serie de medidas para aumentar la seguridad de las instalaciones portuarias. Pedían, por ejemplo, que se iluminasen convenientemente las instalaciones y que se colocasen cámaras de circuito cerrado que disuadiesen a los ladrones de sus incursiones nocturnas.
«Pero durante o 2007 non se puxo ningún tipo de medida para arranxar esta situación», dice un escrito remitido ayer por la cofradía de A Illa y la Organización de Productores.
La cuarta lista
La situación es grave para aquellas embarcaciones que amarran en los pantalanes. Pero es aún peor para las embarcaciones de la cuarta lista, «que non dispoñen de amarre apropiado nas instalacións do peirao, véndose obrigados algúns a amarrar fóra do peirao, incluso a máis de media milla de distancia». Eso deja a barcos como el asaltado este fin de semana totalmente indefensos. «Os armadores destas embarcacións pagan as taxas coma se tivesen o servizo que merecen por 600 e 800 euros, e do que non disfrutan», argumenta el comunicado de prensa remitido desde la cofradía de A Illa.
Desde estas entidades se recuerda que «os profesionais da Illa levan reclamando instalacións portuarias dignas dende o século pasado». Unas instalaciones, recuerdan, que beneficiarán a más de 140 embarcaciones de la cuarta lista y a unas quinientas de la tercera. Los propietarios de todos estos barcos, señalan desde el pósito y la OPP-20, no han recibido «máis que promesas que nunca se cumpliron», pese a los elevados ingresos que Portos consigue en el puerto de A Arousa.