La venganza es un plato que se sirve frío. Tan frío como el Pabellón de Fontecarmoa a estas alturas del invierno. Pero que nadie se lleve a engaño. La temperatura ambiental nada tuvo que ver en el soberano repaso que el Extruga le dio al Gran Canaria menos de 48 horas después de la apretada victoria insular en la ida de la Eurocup.
Y es que esta es la magia del baloncesto. Dos equipos casi idénticos (la presencia de Katia da Silva, con 10 rebotes, fue un importante plus para las locales, pero no un factor desequilibrante), mismo escenario e idéntico y penoso arbitraje. Resultado, una exhibición del que solo dos días antes había sido derrotado.
Se ve que cuerpo técnico y plantilla local se habían chapado el vídeo de la Eurocup. Porque el Extrugasa lo bordó. Sobre todo en el primer tiempo, en el que las jugadoras de Isaac Fernández anotaron casi tantos puntos como en todo el encuentro del jueves. Un total de 48 frente a los 56 del duelo continental, dejando al Gran Canaria en 23, por los 27 del otro día. Había que mejorar en ataque, y vaya si se hizo.
Los técnicos de ambos equipos coincidían en la víspera en apuntar que la clave estaría en imponer el ritmo de juego. Y tal cual. Un robo de balón de Agne en los primeros segundos de partido dejaba claro desde el principio que el Extrugasa salía a matar. Y no tuvo piedad. Hasta por 32 puntos llegaron a ganar las arousanas (min 25), que tiranizaron el juego, imprimiéndole una velocidad endiablada que en el aro rival se encauzaba en forma de rotaciones de balón que casi siempre acababan en el lugar oportuno y en el momento certero para que cualquiera la colase entre la red canaria.
Impuesto el ritmo y destrozada le defensa rival con un ataque colectivo de verdad, y no el de juguete del pasado jueves, al conjunto gallego solo le faltaba integrar el tercer factor de la ecuación. Y también ahí se cuadraron los números. Los de Taru Tuukkanen y Roneeka Hodges. Ambas fueron anuladas por sus marcajes locales, hasta el punto de tener que dejarle el protagonismo anotador a sus dos bases, Álamo (15 puntos) y la ex vilagarciana Piipari (11). Tuukkanen firmó 8 y 7 puntos por parte, y cuando Hodges, la ejecutora del Extrugasa 48 horas antes con sus 35 puntos europeos, se tuvo que retirar lesionada en el inicio del último cuarto tan solo llevaba 11 puntos en su haber. Cuatro de ellos en tiros libres. La defensa de Kiesha Brown, cual perro de presa, acabó vaciando el cargador de la alero estadounidense.
Brown añadió a su extraordinaria labor defensiva un festival anotador: 22 puntos, con 6 de 12 en lanzamientos de 2, 2 de 4 en triples y pleno (4) en tiros libres. Una faceta en la que compartió protagonismo con Sara Gómez, autora de 16 puntos con 2 de 4 en tiros de dos y una extraordinaria serie de 4 triples transformados de 5 intentos.
A excepción de los tiros libres (67% de acierto), el elevadísimo porcentaje de canastas de campo anotadas por el Extrugasa, 50% de 2 y 57% de 3, fue la otra gran diferencia que explica el contraste entre la derrota del jueves y el aplastante triunfo de ayer.