El BNG se compromete a que la galescola funcione en un año

AROUSA

El último pleno del año dio lugar ayer en Vilagarcía a algunas unanimidades y unas cuantas diferencias políticas de distinta intensidad. Una de ellas fue la que, pese a que finalmente sus tres concejales se abstuvieron, mantuvo Izquierda Unida con el gobierno local, en general, y las áreas gestionadas por el BNG, en particular. La razón: la cesión de una parcela municipal de 1.720 metros cuadrados de superficie al Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar para la construcción en ella de una galescola. En otras palabras, de una segunda guardería pública en el municipio.

El portavoz de IU, Juan Fajardo, centró sus críticas en dos aspectos. En primer lugar, la ubicación de la parcela, inmediata a la urbanización de lujo de A Tomada. Así, se preguntó si no existían otras posibilidades y si algún estudio de demanda justifica su implantación en Carril. Fajardo censuró también la figura del consorcio, una forma, dijo, de privatizar servicios públicos. Además, dijo no entender que la formación de 0 a 3 años no se integre en el sistema educativo general, bajo la órbita de la Consellería de Educación.

El teniente de alcalde, Xosé Castro Ratón, aseguró, y en ello le respaldó el portavoz socialista, Marcelino Abuín, que la única parcela que reunía las características idóneas, es efectivamente la de A Tomada. Y que, en todo caso, la elección de Carril obedece a la búsqueda de un modelo descentralizado de prestación de servicios.

Tomás Fole, a su vez, reclamó para el PP la paternidad de la iniciativa y reprochó en el BNG un cierto electoralismo. En este sentido, el portavoz nacionalista realizó dos anuncios: su compromiso de que el centro pueda estar listo el próximo curso y la posibilidad de crear guarderías en los parques empresariales.