Tres proyectos de canteras invaden la cuenca del río de O Con en Xiabre

AROUSA

El área amenazada suma una veintena de hectáreas situadas en la vertical del embalse de Castroagudín

16 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Uno de los puntos de extracción está ya funcionando sobre una superficie de doce hectáreas y media, concedida por la Administración hace ocho años a la empresa Granitos Fernández Fernández. Las otras dos iniciativas, pilotadas por la sociedad Hormigones Valle Miñor, se encuentran en la fase previa de prospección para evaluar las condiciones y la calidad del material a extraer. Se trata de tres proyectos de canteras que están en marcha y que, de desarrollarse plenamente, modificarían sustancialmente la topografía de la cumbre del Xiabre. Con ser importante, el impacto paisajístico no sería más que una parte del cúmulo de consecuencias que las canteras traerían bazo el brazo. Para empezar, con las coordenadas que proponen las dos empresas que promueven las explotaciones, el curso superior del río de O Con se vería afectado, tal y como puede comprobarse en el gráfico que acompaña esta información, elaborado en base a los datos publicados en el Diario Oficial de Galicia (DOG) y en el Boletín Oficial de la provincia de Pontevedra (BOP). La actividad que Granitos Fernández desarrolla en estos momentos se orienta hacia la falda este del monte. Es visible, por lo tanto, desde O Pousadoiro y Caldas, aunque no todavía desde Vilagarcía. Es cierto que la explotación, centrada en la obtención de granito ornamental, obtuvo una declaración de impacto ambiental positiva por parte de la Dirección Xeral de Calidade e Avaliación Ambiental de la Xunta en 1999. Lo es, también, que por aquel entonces la sensibilidad con respecto a la integridad de los entornos fluviales era mucho menor que la que las catastróficas inundaciones del otoño del 2006 ha generalizado en Galicia y, muy especialmente, en la capital arousana. El río Barral tampoco sería ajeno al proceso. Los efectos de la actividad extractiva se dejarían notar, con toda probabilidad, en el embalse de Castroagudín, una de las fuentes que abastecen de agua potable a Vilagarcía. No en vano, la veintena de hectáreas sobre las que se extienden las autorizaciones de explotación y prospección se sitúan directamente sobre el pantano. Cabe recordar el enorme aporte de tierra y arena que el embalse recibió el año pasado por la acción combinada de incendios y lluvias. Exponerlo a un riesgo constante de este calibre se antoja temerario.