La economía del mar hace que en una localidad de cinco mil habitantes estén representadas siete entidades financieras.
12 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.A lo largo del próximo año, La Caixa tiene previsto entrar a formar parte de la familia de entidades financieras asentadas en A Illa. La catalana sería la octava firma del gremio de la moneda representada en ese municipio arousano, donde operan ya siete empresas a través de oficinas o agentes. Una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que el censo de este ayuntamiento arousano no logra volar más allá de los cinco mil habitantes.
El mar es el elemento fecundador que ha llenado de cajas de ahorros y bancos las calles de la localidad. Y es que en A Illa el mejillón y el marisco se transforman en dinero contante y sonante, convirtiendo a la localidad en un lugar atractivo para quienes utilizan la moneda como materia prima. «Aquí no hay nada más. No hay un comercio fuerte, ni hay una industria potente. Nada que justifique el volumen de oficinas y de bancos que hay trabajando aquí», explicaba ayer el responsable de una de las entidades que operan en la localidad. «Hay mucha competencia, pero se lleva bien», recalca.
Y eso que el mar, a veces, se tuerce. Las mareas rojas, cuando llevan aparejados largos cierres de polígonos, hacen tambalear economías que a simple vista parecen intocables. El 2005, recuerdan en los bancos, fue un año especialmente dramático. «Mucha gente llegaba buscando refinanciaciones, porque la cosa estaba muy mal y la gente temía no poder hacer frente a sus pagos», explican desde los despachos.
Sin embargo, pese a las idas y venidas del mar, la economía isleña siempre acaba manteniéndose a flote. De ahí que nuevas entidades financieras hayan puesto sus ojos en el pequeño municipio arousano. El mar y el vivaz movimiento económico que genera, la construcción, los veraneantes que llegan cada estío, y la concentración de la población en un núcleo definido hacen que la localidad revista un atractivo pocas veces visto en municipios tan pequeños. En Meis o Meaño, con más vecinos censados que en A Arousa, el número de entidades financieras y de oficinas es mucho menor. «Hay menos efervescencia económica y, además, la población está más dispersa. Así que colocar una oficina no es nada sencillo», explican desde La Caixa, entidad que tiene previsto abrir en otros cinco concellos a lo largo de los próximos dos años.
Vilagarcía
Pero A Illa no es el único destino interesante para todas aquellas empresas pertenecientes al mundo de las finanzas. La capital arousana, Vilagarcía, también reviste un especial atractivo para ese tipo de empresas. Con sus 30.000 habitantes, en la ciudad conviven 18 entidades, algunas de ellas con varias oficinas diseminadas por diversos puntos del callejero local. Y eso no es nada. La rumorología apunta a que un buen puñado de entidades, algunas de ellas con sus matrices bien alejadas de la ría, están pensando en instalarse en la ciudad que atraviesa el río del Con. El hecho de que las empresas ya establecidas amplíen el número de sus oficinas actúa como un reclamo, como un efecto llamada.
Otros puntos
En Cambados (13.562 habitantes) y en O Grove (11.225) están asentadas una docena de entidades financieras. Una cifra que se reduce considerablemente en el caso de Vianova de Arousa (10.592 habitantes), donde trabajan cinco bancos y una caja de ahorros -eso sí, esta con varias oficinas-.
En el resto de municipios de la zona sur de la ría de Arousa el número de entidades financieras que prestan sus servicios es mucho menor.