La proximidad de los comicios generales anima las cábalas políticas. En Cambados se habla de la posibilidad de que el alcalde deje el cargo en marzo. Solo si Rajoy gana
09 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.José Manuel Cores Tourís
es, qué duda cabe, uno de los referentes del Partido Popular en O Salnés. Alcalde de Cambados desde hace diez años, presidente de la mancomunidad hasta el 2003, senador desde el 2000. La nómina de cargos que ha desempeñado podría incrementarse a partir de las elecciones generales de marzo. Siempre, eso sí, que el PP gane en las urnas y sea capaz de formar gobierno en Madrid.
Vayamos por partes. De todos es sabido que los conservadores cambadeses gustan de ejecutar las transiciones a mitad de mandato. Santiago Tirado , carismático miembro de las filas populares desde los tiempos heroicos en los que el puño y la rosa de Felipe González arrasaban en las urnas y Terito lucía galones, dio el relevo a Cores Tourís antes de que rematase el período 1995-1999. El invento funcionó hasta el punto de que el PP logró, en Cambados, una perpetuación en el poder de la que muchos dudaban después de un prolongadísimo período de gobierno municipal.
Es cierto que la gaviota estuvo a punto de perder su mayoría absoluta hace cuatro años. Aquella traumática experiencia hizo pensar en la posibilidad de volver a aplicar la fórmula de la transición a medio mandato. Y había, en el equipo popular, un nombre que reunía todos los boletos para protagonizar el nuevo salto: Luis Aragunde. Joven, con recorrido por delante, Aragunde ganó puntos en la crisis del Prestige con una gestión desde la lonja que le ganó importantes apoyos entre el siempre inquieto sector del mar. El asunto, sin embargo, no se llevó a cabo y Tourís agotó su mandato con un billete seguro para repetir candidatura al Senado.
Las cosas no funcionaron como el PP había previsto en el 2004, pero Cores Tourís renovó su acta de senador sin problemas. Nuevamente surgieron rumores acerca de un virtual relevo. Tampoco en esta ocasión se cumplieron los vaticinios. Así, y con la perspectiva de una derrota en las urnas, el alcalde repitió como cabeza de cartel. No obstante, los populares aprendieron la lección del 2003. Se trabajaron el electorado casa por casa, renovaron la candidatura, anularon al Partido Galeguista de Álvaro Rodríguez, que tantos problemas había causado, y dieron la campanada al vencer sin problemas una vez más y sellar veinte años de gobierno local en la otrora capital del nacionalismo en O Salnés, que veía cómo su equipo retrocedía por primera vez hasta la tercera posición en unas elecciones municipales.
Ahora que los vientos electorales vuelven a soplar desde Madrid, las apuestas vuelven a estar sobre la mesa. Afiliados y simpatizantes del PP de Cambados aseguran que se habla ya de una segura sustitución de Cores Tourís, independientemente de si repite o no presencia en la candidatura al Senado. El regidor advierte de que por ahora no hay nada confirmado y que habrá que esperar hasta el albor del 2008 para hablar de listas. Pero en la comarca se comenta que, de ganar la gaviota los cruciales comicios, el regidor tendría un puesto que desempeñar en la Administración estatal.
Siendo esto así, lo lógico en Cambados es ir pensando en la persona llamada a sustituir a Tourís y encabezar un nuevo proyecto que mantenga a los conservadores al frente del aparato municipal. La opción de Aragunde vuelve a estar sobre la mesa. Ahora bien, la baraja conservadora no se agota con él.
«Luis no nos acaba de convencer, pero a Ana la quiere todo el mundo», afirma un joven integrante del PP comarcal. Se refiere a Anabel Carro , responsable municipal de Cultura, Xuventude y Deporte, antigua presidenta de Nuevas Generaciones, que por primera vez accede a un cargo de responsabilidad directa en la gestión municipal, al incorporarse a la candidatura de Tourís.
Dicen, en la cuna del albariño, que el hombre fuerte es, sin duda, Aragunde. Él es la referencia política en ausencia de un Tourís cuyo futuro parece jugarse más en la capital que entre las parroquias de Cambados. Algo que también parece sucederle al ahora jefe de la oposición, el socialista Domingo Tabuyo, que se mueve en el Congreso como pez en el agua y ha rentabilizado enormemente su condición de diputado. Pero, al parecer, su gestión ha generado también disgustos y oposiciones que podrían jugar un papel importante a la hora de tomar la decisión final.
No conviene, en cualquier caso, precipitarse como la lechera con sus cuentas. La premisa inexcusable es, una vez más, que el PP venza en los comicios de marzo. Todo lo anterior tendría que replantearse de no ser así.