Rafael Louzán se convirtió ayer en A Illa en una suerte de Papá Noel vestido de paisano. Había cruzado el puente para inaugurar el campo de A Bouza, que se ha convertido en un flamante estadio alfombrado con césped artificial por obra y gracia de 400.000 euros de la Diputación y 134.000 del Concello. Para la inauguración de esas instalaciones se había montado un acto en el que no faltaba detalle. Un speaker que formaba parte de la comitiva de la Diputación animaba el ambiente desde antes de que empezasen los actos oficiales. Y los casi doscientos chavales de las categorías inferiores del Céltiga, vestidos con los colores de su equipo, llenaban de efervescencia el nuevo terreno de juego. También había abundante público: padres y curiosos que no perdieron detalle de todo lo que ocurría en un recinto a cuya entrada se leía una curiosa orden: «Prohibido comer pipas».
En medio de todo ese ambiente empezó, con bastante retraso sobre el horario previsto, el acto de inauguración. Hubo discursos, hubo una simbólica entrega de subvenciones (la Diputación ha destinado 15.000 euros al Céltiga), y hubo hasta sorpresas: todos los chavales que habían acudido al acto se volvieron a casa con un regalo. A muchos se lo entregó Rafael Louzán, que tuvo que ser finalmente ayudado por otras de las autoridades presentes. ¿En qué consistía este paquete navideño adelantado? En un equipamiento deportivo casi completo. Faltaban, entre otras cosas, las botas. «Pero as botas que as traian os Reis Magos», dijo el speaker.
No hay inauguración de campo de fútbol que se precie sin que se produzca un saque de honor. Ayer, en A Illa, prefirieron los penaltis. Hubo quien quiso ver en ellos una metáfora política. Bajo los palos, ejerciendo de cancerbero, Juan Otero, Genito. El representante del equipo socialista que gobierna en A Illa ni se inmutó cuando Rafael Louzán realizó el primer lanzamiento. Se exigía un tiro de precisión: la portería estaba cubierta por una lona en la que solo se abrían unos agujeros por los que debería pasar el balón. El tiro del presidente no hizo diana. Pero José Juan Durán, su número dos en la Diputación y su hombre fuerte en la comarca, sí logró marcar.
Ayer, en A Bouza, el ambiente era distendido, y las rivalidades políticas fueron convenientemente disimuladas. Nadie diría que las instalaciones que se inauguraban fueron, en su día, objeto de una dura polémica entre Concello y Diputación. Pero Rafael Louzán paso ayer por alto todas esas diferencias. Poniéndose A Bouza por montera aseguró que A Illa -con los dos campos de fútbol y el paseo de As Aceñas- era un magnífico ejemplo de la política inversora de la Diputación.