Agne, seria duda ante el Sierre por un principio de bronquitis

AROUSA

04 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La plantilla del Extrugasa partía a primera hora de la mañana de hoy desde Oporto hacia la localidad suiza de Sierre, donde mañana luchará por un triunfo tan asequible como vital en su lucha por acceder a los dieciseisavos de final de la Eurocup. Con un cansancio cada vez más acentuado, el conjunto vilagarciano afrontará su nuevo compromiso con serios problemas en el juego interior. Y es que a la marcha de Iria Villar se une la más que probable baja de Agne Ciudariene para el partido en tierras alpinas.

La ala-pívot lituana, máxima anotadora del Extrugasa, se perdió el entrenamiento de ayer por un principio de bronquitis. Su técnico, Isaac Fernández, fue franco a la hora de reconocer que «lo ideal es que Agne se quedara en Vilagarcía, pero tiene que viajar con nosotras» ante la falta de pívots en el equipo. Sin Villar ni Da Silva, sin permiso FIBA para jugar en la Eurocup como española, Marina Krees y Míriam Herrera intentarán, con la ayuda puntual de Leslie Ardon, evitar que Agne tenga que quitarse el chándal ante el flojo Sdent Sierre, colista con cuatro derrotas en los cuatro partidos de la liguilla continental. Sólo si la cosa se pone fea (el Extrugasa está obligado a vencer en Suiza para seguir vivo en la Eurocup) se echaría mano de la lituana.

Este contratiempo ha puesto en evidencia que «nos haría falta otra jugadora más» tras la marcha de Villar, sostiene Fernández. No obstante, asume que «mientras el equipo vaya bien, el club no va a fichar a nadie más».

En otro orden de cosas, preguntado por la apurada victoria del sábado sobre el Zaragoza tras tirar el Extrugasa una ventaja de 26 puntos, el entrenador apuntó que «al final la valoración del partido tiene que ser positiva, porque se ganó, y porque se jugaron más minutos buenos que malos». Eso sí, Fernández dice que «no podemos repetir un tercer cuarto como el del otro día», en el que sus pupilas encajaron un parcial de 8-26, atribuyendo la debacle al cansancio que se abatió sobre la jugadoras por la relajación del final de la primera parte, y que «de haber mantenido la tensión todo el partido no se habría sentido hasta acabar el encuentro», sostiene.