La postura titubeante de PP e Ivil acerca del futurible centro comercial de Rubiáns levanta suspicacias en el sector, que aplaude en cambio a PSOE, Bloque e IU
02 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Las cosas pintaban bien en el pleno del pasado jueves para el Partido Popular. Tomás Fole se permitía apoyar las propuestas del gobierno local en materia tan enfarragosa como el Personal, como un acto de responsabilidad pese a su desconfianza en la capacidad del bipartito «para cumplir sus compromisos», afirmó el portavoz conservador. Y, sin embargo, todo se torció para los intereses de la gaviota en un momento. Bastaron los titubeos del propio Fole y del líder de Independientes por Vilagarcía, José Luis Rivera , a la hora de oponerse al estudio de detalle que abriría las puertas a un centro comercial en Ande-Rubiáns, para encender todas las señales de alarma entre los representantes del comercio local, cuyo rechazo al proyecto es absoluta. La coincidencia de posturas entre Fole y Rivera ha levantado todo tipo de suspicacias, por más que los informes técnicos positivos acerca de la iniciativa justificasen sus dudas.
Vayamos a lo que por el momento se conoce acerca de este estudio de detalle. Se trata, para empezar, de un documento que aspira a fijar los volúmenes y las superficies de una virtual actuación en un terreno de más de 20.000 metros cuadrados ubicado en Rubiáns, no de la actuación en sí misma, que tendría que ser objeto de una tramitación posterior. La solicitud se presentó en el 2005.
En mayo de aquel mismo año se constituía en Barcelona la sociedad Ría Vilagarcía S. L. con María Mercé Gordiola Cortils como administradora única y un capital inicial de 120.000 euros que posteriormente se duplicó. Cuatro meses más tarde se incorporaba a la firma Luis Ridao Artes en calidad de apoderado. Este último visitó Vilagarcía recientemente para intentar desbloquear el estudio de detalle.
El objeto de la empresa es el desarrollo de solares, promociones, construcción y ejecución de suelo residencial, industrial y comercial. Lo que busca en Rubiáns es poner en el mercado 12.998 metros cuadrados de superficie construida, un almacén de 6.803 metros cuadrados y un párking de 11.535, que daría cabida a unas 600 plazas de estacionamiento. La identidad de los dos actores mencionados hasta el momento no dirá mucho al lector arousano. Pero sí lo hará el nombre de Jesús Diéguez , arquitecto de prolongada trayectoria que durante ocho años fue concejal de la corporación como número dos de Rivera Mallo. El técnico vilagarciano no firma ningún paso administrativo relacionado con la virtual superficie comercial, pero sí ha participado en el proceso, interesándose por que la tramitación concluyese de forma positiva para la sociedad catalana.
¿Un acercamiento político?
A lo largo de estos dos años de trámites han surgido toda clase de problemas. La titularidad de los terrenos estaba, en principio, en manos de la familia Rey, propietaria de Megasa. Pero surgió en medio del proceso una reclamación que ponía en duda la propiedad de una parte de la finca y recordaba la desfeita de la urbanización Veiga da Lama, en Carril, que tiene pinta de acabar como el rosario de la aurora. Al final, los Rey probaron que la tierra era suya.
Pero saltaron a la palestra más inconvenientes: la imposibilidad de entubar un regato, como pretendía Ría Vilagarcía, la insuficiencia de los recursos hídricos de la zona como para garantizar el abastecimiento de agua y el saneamiento, y la ausencia de una solución viaria para conectar la futura área con la carretera de Pontevedra, una de las vías más colapsada de la provincia.
Son estos puntos oscuros los que, pese a que los informes jurídico y técnico realizados por el personal municipal son positivos, alentaron las dudas de PSOE, BNG e IU. Además, claro está, de que la implantación de un área de estas características en el extrarradio de la ciudad consagra un modelo urbanístico que no gusta un pelo a las formaciones de la izquierda. Si el asunto fue a pleno ahora es porque Ravella, de acuerdo con Izquierda Unida, quería impedir que el estudio fuese aprobado por silencio administrativo.
Siempre que la iniciativa empresarial sale a relucir, las fuerzas de la derecha suelen padecer, en cambio, contradicciones difíciles de superar. «Sinceramente, no acabamos de entender qué pasa con el PP; por una parte nos apoya desde la Diputación y por otra, en Vilagarcía, parece dispuesto a permitir que este proyecto, que sería muy perjudicial para el comercio local, salga adelante», afirma uno de los portavoces de las organizaciones empresariales de la capital arousana, en absoluto sospechoso de veleidades izquierdistas. «Lo mismo -añade el empresario- nos sucedió hace años con la liberalización de los horarios comerciales y la Xunta de Fraga».
Bien es cierto que, finalmente, y a pesar de las dudas sobre el procedimiento que ambos manifestaron, tanto Fole como Rivera votaron a favor de que el punto quedase sobre la mesa. Ahora bien, sus reticencias iniciales han generado algo más que malestar entre los comerciantes. «No lo entiendo porque las tres organizaciones, FECA, UPTA y Zona Aberta, nos reunimos con el PP para plantearles nuestra postura y nuestros temores, así que los conocían perfectamente», señala el empresario arousano, que avanza un paso más y se adentra en pleno terreno político, pensando en la intervención de Diéguez en la tramitación: «¿No será que el PP e Ivil están pactando un acercamiento a costa de este asunto?», se pregunta. Tanto es así que, antes de la sesión, este interlocutor empresarial pensaba que solo PSOE, BNG e IU votarían a favor de los intereses del pequeño comercio. «Se han portado honradamente -concluye- porque el punto podía haber pasado por el pleno de tapadillo».
Alguien se preguntará, también, por las prisas que acucian a los promotores. La cosa tiene su lógica, puesto que la entrada en vigor de la Lei de Comercio de Galicia, el año que viene, pondrá serios límites a este tipo de superficies. Velaí a razón.