Las quejas de José Daporta por la falta de conexión a Internet que sufrían las empresas ubicadas en el entorno del muelle de Tragove llegaron en varias ocasiones al Concello de Cambados y a Portos, que es la propietaria de los terrenos en los que se ubica esta depuradora de mariscos. Y surtieron efecto, por lo menos, en parte. «Ahora no me quejo porque ya tengo ADSL a pan de millo, vamos relajado, tranquilo», asegura.
Con mucho humor se toma este empresario cambadés las deficiencias en sus conexiones a la red. Afirma que muchas son las operadoras telefónicas que prometen velocidad pero que, al final, como no haya una línea en condiciones, nada funciona como debería. «Yo no se lo que la gente entiende por velocidad porque si quieres mandar fotos, lo tienes que llevar con calma, si tienes que bajar archivos pesados, ya tienes problemas», añade.
Daporta tuvo que trabajar durante varios años sin ningún tipo de conexión a la red. Entonces, sin saber exactamente que sucedió, empezó a funcionar. Fue hace un par de años «y ahora ya no me quejo», explica. Reconoce que no disfruta de la velocidad que hoy en día precisaría cualquier industria y por eso califica su conexión como «un ADSL a vapor, a pedales».
Más velocidad
El sistema actual es suficiente para realizar ciertos trabajos, pero no para otras cuestiones del día a día de cualquier empresa. «Si trabajas con archivos pesados, precisas mucho tiempo», añade. Aún así, insiste en que están mucho mejor que antes, cuando no tenían forma de acceder a la red. Y, aunque «echo de menos no tener más velocidad, ahora ya no me quejo», concluye este empresario cambadés.