21 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
No solo el sector hostelero se quejó de la competencia desleal que suponían los furanchos. También el consello regulador de Rías Baixas denunció hace años la actividad que se lleva a cabo en estos locales, en los que se vende vino sin que nadie controle su origen. Criticaba entonces el consello que, además, en estos establecimientos estaba entrando vino de fuera como albariño.
El presidente de las bodegas artesanas de Meaño se mostró satisfecho con la medida, «porque consideramos que estos establecementos teñen que estar regulados». También el gerente del consello, Ramón Huidobro, pues argumenta que estos locales suponían «un agravio comparativo».