Las floristas de la comarca hacen su agosto en pleno noviembre al duplicar las ventas y el precio de los ramos
01 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Lejos de los diamantes y los coches caros, los verdaderos artículos de lujo estos días son las flores. Los que ayer escogieron un ramo de crisantemos entre todas las opciones que había en las inmediaciones de la plaza de abastos de Vilagarcía han desembolsado el doble de lo que les costaría si lo hiciesen mañana. Pero para entonces ya será demasiado tarde. Sin lugar a dudas, los cementerios serán hoy los lugares más engalanados de toda la comarca.
Centenares de personas saben que aunque sólo sea por un día, las tumbas de sus familiares deben ser un lugar lleno de flores, aunque su precio sea prohibitivo. Y es que sólo había que dar un pequeño paseo por los alrededores de la plaza de abastos para ver que una decena de crisantemos duplicaban su precio. «Son quince euros por dez flores», indicaba una de las florista, que reconoce lo desorbitado de los precios, pero se justifica en que «é só unha vez ao ano». Mañana este mismo ramo de flores apenas costará siete euros. Sin embargo, caerán en el olvido y sus ventas se reducirán tras el Día de los Difuntos.
Éxito de las rosas
A pesar de que el crisantemo es la flor estrella de los cementerios, este año, los arousanos han optado por tipos más caros y las rosas se convirtieron en las más demandadas de las floristerías, incluso con los 2,5 euros que costaba la unidad. Así que quien se quiera llevar diez de ellas, tendrán que pagar 25 euros. Y sin lugar a dudas, son muchos los que optaron por este gasto. «Non sabemos que pasa este ano, pero todos optan por levarse un ramo dos máis caros», aseguró una de las dependientas.
Las flores fueron las reinas de la plaza de abastos de ayer, dejando al margen su habitual servicio alimenticio. Era imposible no caer en la compra de flores, aunque no se tuviese la intención de acudir al cementerio. Los puestos junto al río de O Con estaban a rebosar: orquídeas, crisantemos, rosas, claveles, flores secas y hasta centros muy elaborados que superaban los 60 euros, por un puñado de crisantemos y muchas hierba de adorno. Aún así, fue la opción de mucha gente, que como decían al dejar el dinero en la mano del dependiente: «Un día é un día».
Las floristas hacen su agosto en pleno noviembre. No sólo los precios se multiplican por dos y en algunos casos por tres, las ventas también se triplican y como sus clientes, quitan hierro al asunto diciendo que sólo es un día. Pero no todos caen en la compra más cara y aseguran que son previsores y encargan los ramos con anterioridad o se traen las flores de la aldea para evitar tener que pagar los ramos y los centros a precio de oro de 24 quilates.