Ayer comenzó Mararousa, una iniciativa que pretende hacerse un hueco en el panorama nacional e internacional de la vela. Y para alzar el telón, a los organizadores se les ocurrió la genial idea de organizar una regata en la que políticos, deportistas y periodistas participáramos activamente. La relación de asistentes fue tan amplia que se tuvieron que hacer las regatas en dos tandas. Por el puerto de Vilagarcía aparecieron, entre otros, Óscar Pereiro, Álvaro Pino, Gustavo César Veloso, Santi Pérez, Moncho López, David Mascato o Tono Campos, además de políticos de todos los colores como Marta Souto, Rosa Abuín o Tomás Fole, a quien por cierto le tocó como patrón Bruno Gago, hijo del ex alcalde y presidente de la Autoridad Portuaria, quien también participó. En realidad, el organismo portuario estuvo bastante representado en la cita y alguno de sus trabajadores más reconocidos (o reconocibles) incluso llegó a los pinchitos.
Todos estos novatos en este tipo de tinglados estuvieron a las órdenes de patrones de nivel mundial, porque gente como Chuny Bermúdez de Castro, Javier de la Gándara o Antón Paz son de lo mejorcito. Como regatistas y como personas, porque lidiaron con todos nosotros con unas excelentes maneras y un trato espectacular.
A pesar de que no dejaban de tratarse de regatas amistosas, en las que los resultados no deberían importar, pronto surgieron los piques y los pasos por las boyas parecían de regatas de verdad. Los tripulantes poníamos todo nuestro empeño en seguir las órdenes del patrón. Hubo hasta lesionados, como el ex seleccionador nacional de baloncesto, Moncho López, que sufrió un corte, pequeño eso sí, en una mano. Y algún susto, como el que se llevó Xosé Castro Ratón, quien en una virada estuvo a punto de irse al mar. Lo salvó una mano milagrosa en el último instante. Por lo que respecta a nuestro barco, perfectamente guiado por los hermanos Ojea y con una tripulación de primer nivel formada por Eva Otero, Manuel Fontaíña y un servidor, hay que decir que ganamos una de las mangas y que no vencimos en otra por una irregular maniobra de uno de nuestros rivales.