El caso arousano no se repite en ninguna comarca limítrofe

S.L.L.

AROUSA

Vilagarcía llevaba años reclamando un parque de bomberos; por dos razones principalmente, porque le correspondía por ley y porque, cuando había alguna incidencia grave, los de Pontevedra tardaban mucho. Como el servicio no llegaba, la administración local centró sus esfuerzos en la creación de una buena agrupación de Protección Civil, y conseguió tener una de las mejores de Galicia. Al final, hubo bomberos, pero en un rifirrafe político sin precedentes, el parque se creó en Ribadumia, para dar servicio a toda la comarca.

Este rápido repaso de documentación se hace necesario para entender la peculiaridad de Vilagarcía, que no se da en ningún otro punto de Galicia. Al menos, no en las comarcas cercanas. Pontevedra, por ejemplo, tiene parque de bomberos y Protección Civil. Pero en la capital de la provincia está claro que el mando es de los bomberos, porque la agrupación de voluntarios no tiene ni la capacidad ni la profesionalidad de la de Vilagarcía, por lo que se limitan a labores de asistencia a la población y apoyo a los bomberos. Pero además, el servicio es municipal, por lo que los bomberos dependen directamente del ayuntamiento, con lo que se evita la guerra de mandos. Ahora, están pendientes de redactar un plan de comarcalización, porque el servicio acude muchas veces a emergencias fuera de la ciudad.

Y en el Deza también mandan los bomberos. Como en O Salnés, el servicio es comarcal, pero no hay problemas de distancia, porque está en Silleda y Lalín les queda cerca. Y aunque cada ayuntamiento tiene su agrupación de Protección Civil, apenas tienen medios, por lo que en caso de emergencias se limitan a servir de apoyo a los bomberos.

Sólo en Vilagarcía los dos cuerpos se igualan en medios y en profesionalidad. De ahí la guerra de titanes.