El cine es su pasión, sea de animación o de imagen real, porque a este cambadés lo que le apasiona es contar cosas
18 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Por la alfombra roja de la próxima gala de los Goyas pasará un cambadés. El joven Juan Galiñanes ha conseguido que uno de sus trabajos, un corto de animación titulado El bufón y la infanta , sea candidato a lograr una de las estatuillas que distingue a los profesionales del cine español. Desde los estudios de la productora Dygra, donde trabaja desde hace más de cuatro años, Juan Galiñanes confiesa que cree tener «por lo menos un 20% de posibilidades» de traerse el Goya a Cambados.
-En la animación caigo realmente de rebote. La animación sigue siendo una herramienta más para contar cosas, para narrar historias. Pero realmente caigo haciendo prácticas en la empresa. Encontré un sitio en el que poder quedarme y contar historias.
-Porque tú estudiaste imagen y sonido...
-Sí, estudié imagen y sonido y, justo después, hice prácticas en Dygra. Llevo cuatro años y medio trabajando aquí.
-¿Y no prefieres el cine real?
-Pues la verdad es que cine de animación o la imagen real, me vale cualquier cosa con tal de contar historias.
-¿Cuál es tu trabajo en Dygra?
-Soy montador. El montaje de animación es complejo y diferente al de imagen real. La gente dice que en animación no hay montaje. Pero sí que lo hay y es más complicado porque tienes que inventarlo todo, tienes que proponer los tiempos y trabajar fotograma a fotograma. Además, en imagen real puedes verlo en cualquier momento y, en animación no verás nada hasta dentro de dos años. Es complicado, pero es algo que me gusta.
-¿Cuándo empezaste a hacer cortos?
-El primero lo hicimos en vídeo y fue nominado a los premios Mestre Mateo. Nos sorprendió mucho porque en el sonido y en la imagen se veía claramente que era un corto de escuela. Pero la verdad es que el guión y los actores estaban muy bien. El siguiente fue «Incomunicados», que no llegó a pasar a los cines, pero que esperamos que pueda pasar todavía.
-Parece que los cortos se quedan en algo que haces para ver con los amigos...
-Sí, los cortos si los hace uno mismo no tienen otro destino más que cuatro o cinco festivales. Si tienes suerte, te puedes dar a conocer y llegas a las nominaciones de los Goya, pero es un trabajo muy desagradecido. Es agradecido porque lo acabas pronto, tienen la ventaja de que en seis meses o un año lo has terminado, pero es muy difícil venderlos porque no hay muchas formas de promocionarlos. Yo creo que deberían ser una herramienta para descubrir a gente nueva.
-¿Todos los cortos los realizas con el apoyo de Dygra?
-Todo lo que tiene imagen real es algo que hago al margen de la productora, con amigos y conocidos. Los medios de los que disponemos son las subvenciones, que te pueden dar hasta 5.000 euros, pero que no llegan para hacer una pieza de calidad. Bueno, claro que se pueden hacer cosas buenas con pocos medios, pero se echa de menos que los cortos que merecen la pena no dispongan de más ayuda. Aunque reconozco que es difícil saber donde va a haber una buena historia.
-Cuéntanos un poco de que va «El bufón y la princesa».
-La historia parte de El cumpleaños de la infanta , que es un cuento de Óscar Wilde que Amaya Ruiz trae a Dygra y que me ofrecen a mi. La historia se desarrolla en un museo, en la sala de Velázquez. El enano del cuadro Francisco Lezcano, el niño de Vallecas sale de la pintura e irrumpe en la sala para llamar la atención del resto de las pinturas, que permanecen inmóviles. Sólo responde la infanta Margarita y el enano la invita a juegos de luces, magia y engaño. La infanta le entrega una flor y el enano malinterpreta ese gesto y la invita a formar parte de su cuadro. Pero la infanta pone al enano en su lugar y le dice que no pertenecen a la misma clase. Entonces el enano intenta hacerle ver que eso no es así. Tiene un final agridulce con algo de crítica social.
-¿Te ves de ganador en los Goya?
-Es complicado porque el nivel está bastante alto. No pude ver todos los que fueron nominados, peor lo que he visto está muy bien. Así que sólo podemos decir que gane el mejor. Es complicado, pero no imposible porque somos cinco nominados. Aunque suene tópico, la nominación ya es un premio.
-¿Cuáles serán tus próximos trabajos?
-Ahora mismo estamos terminando El espíritu del bosque , que está pendiente de algunos flecos y del estreno. Ahora trataremos de venderla bien, que no se limite a conseguir espectadores en las salas españolas y que, como las anteriores, pueda verse en otros países. El cien gallego tiene que aprender a venderse bien.
-¿Tienes algún proyecto para seguir con los cortos de imagen real?
-Pues en estos momentos estoy un poco parado porque este año ya fue completo. Pero el que viene intentaré hacer cortos de imagen real, ya tengo algún proyecto para montar y lo que caiga.