Patrimonio dice que el cementerio no está paralizado

La Voz

AROUSA

La Consellería de Cultura, de la que dependen la dirección xeral de Patrimonio, aseguró que la obra de Santa Mariña no está paralizada por orden suya. La Administración autonómica sostiene que si la ampliación del cementerio cambadés no sigue adelante no es por su culpa y que los trabajos podrían continuar.

Desde la Xunta reconocen que ellos mismos paralizaron los trabajos en el año 2005, cuando comenzó la construcción de las nuevas instalaciones sin que se hubiera presentado un proyecto de obras alguno. A finales de noviembre, Patrimonio otorgaba a la comisión vecinal la autorización necesaria para acometer los trabajos, tras numerosas reuniones entre el Concello, la Iglesia y los técnicos de la administración. El nuevo proyecto de obra incluía una reducción de los nichos para que los trabajos cumplieran con la normativa que afecta al entorno de las ruinas de Santa Mariña, donde se va a ubicar el nuevo cementerio.

Sin embargo, desde entonces, las obras han sido paralizadas, por lo menos, en una ocasión más. La orden de Patrimonio aseguraba que el volumen de los nuevos nichos superaba en altura a los establecidos en el proyecto, por lo que los trabajos tuvieron que volver a ser interrumpidos.

No más órdenes

Patrimonio asegura que, desde entonces, no se han dictado más resoluciones contra estos trabajos. Argumenta que si el proyecto continúa paralizado será por problemas de la comisión vecinal o del propio contratista, pues ellos ya remitieron el proyecto de adecuación que debía seguirse a la hora de construir estas instalaciones.

La construcción de este cementerio acumula ya un retraso de cuatro años. Las primeras gestiones para ampliar estas instalaciones se realizaron en el año 2003. Desde entonces, han surgido miles de inconvenientes que han provocado que, a día de hoy, los trabajos todavía no estén finalizados. Mientras, el cura párroco sostiene que el municipio se está quedando sin espacio para enterrar a sus vecinos y que más de cuatrocientas familias están a la espera de un nicho en Santa Mariña.