La casa de cultura de O Esteiro casi se llenó anoche en la presentación del documental Julio Camba, crónica de unha vida . Se trata de la filmación sobre el autor más completa de cuantas se han grabado hasta el momento y en la cual Vilanova, con sus escenarios y sus gentes, cobran especial protagonismo. No en vano Julio Camba es vilanovés de cuna y nutre, con el permiso de Valle-Inclán, la nómina de literatos vinculados con esta localidad. A las ocho de la tarde había ya vecinos ansiosos por ver el resultado del trabajo encargado por la Diputación de Pontevedra. Testigos de la historia. Entre ellos estaba Lourdes Pombo , la mujer que compartió vivencias con el periodista y cuyo testimonio, como no, resulta una pieza fundamental en el documental. Aprovechando la ocasión, fue objeto de un pequeño pero emotivo homenaje y el vicepresidente de la Diputación y concejal de Cultura, José Juan Durán , le entregó un ramo de flores. Entre el público se encontraba también Xosé Lois Vila Fariña , el historiador que esta semana fue nombrado cronista oficial de Vilanova. Tras un breve discurso institucional se apagaron las luces y comenzó la proyección y Julio Camba y los lugares y personas que marcaron su vida volvieron a cobrar vida ante la pantalla.
No son los Reyes Magos pero cuando la Fundación Amigos de Galicia llega a un lugar reparte mucha alegría. Ayer desembarcaron en O Grove con un cargamento de 330 kilogramos destinados a treinta familias que viven en la localidad. Allí estuvieron el presidente de la fundación, Jesús Busto Peteiro , junto a Tania García y los voluntarios Rafael Mourelos y María Argibay . Hasta el pabellón de Monte de Vila se desplazaron también los beneficiarios a recoger sus respectivos paquetes. En ellos había leche, fruta, queso, pasta, arroz, lentejas, conservas y otros productos básicos que resultan un regalo para las despensas de estas familias. La fundación está ahora negociando una donación de patatas. La pobreza ligada a la inmigración. De las treinta familias, más de la mitad son inmigrantes. Dieciocho en concreto que han llegado desde Uruguay, Argentina, Ecuador y Colombia. Otras cuatro familias son de emigrantes retornados y las ocho restantes son naturales de O Grove. Todas ellas tienen un denominador común: necesitan ayuda para llegar a fin de mes y, en su mayoría, tienen menores y personas mayores a su cargo. A muchos de ellos, que trabajan en la hostelería, el fin del verano se les hace muy cuesta arriba y, para aliviarlos, la fundación acude cada mes con su particular equipaje. Así lo hace en otros 53 concellos gallegos. Su objetivo es llegar cada vez a más población porque, desgraciadamente, su función sigue siendo necesaria.