Ante cualquier encuesta, los habitantes de Vilagarcía siempre ven el tráfico como uno de los principales problemas de la ciudad. Durante los últimos días, especialmente durante las mañanas, la situación en este aspecto se ha vuelto especialmente complicada.
Si anteayer fue un transporte especial que salía del Puerto el que colapsó las principales arterias de la localidad, ayer la coincidencia del mercado y de la celebración de las actividades de la Semana da Mobilidade, que obligó a cortar puntualmente varias calles del centro, dificultaron el tráfico rodado.
Una circunstancia más puede contribuir a entorpecer la circulación. Durante los últimos días varios semáforos del centro de la ciudad estuvieron averiados y, por lo tanto, no cumplieron su función de actuar como reguladores del tráfico. Los problemas afectaron, por ejemplo, al de Trabanca-Sardiñeira, que se averió hace unos días como consecuencia del impacto de un vehículo. Este problema ya fue subsanado.
También funcionando está ya el semáforo de la Avenida de Rubiáns, que se estropeó el lunes y no dio servicio durante esa complicada jornada, pero que ya fue también reparado.
San Roque
Ayer todavía continuaban averiadas las señales luminosas de las calles San Roque y Ramón Cabanillas, permanentemente en ámbar. Desde el Concello de Vilagarcía se avisó a la empresa encargada de repararlas para que reponga el servicio, de modo que esperan que el problema se solucione de forma inmediata.
En cualquier caso, los cortes de tráfico puntuales por la Semana da Mobilidade continuarán produciéndose a lo largo de toda la semana. Esta campaña tiene como objeto, precisamente, concienciar a la población para que realice un uso racional del coche y para que, en la medida de lo posible, no utilice el vehículo para moverse por la ciudad.
De todos modos, los problemas de tráfico de Vilagarcía no parecen fáciles de solucionar, al menos mientras no se abran las vías alternativas que están en fase de construcción. La capital arousana, sin carreteras de circunvalación, se convierte en lugar de paso de miles de vehículos diarios, entre ellos numerosos transportes pesados. Se calcula que 50.000 coches circulan cada día por las carreteras y por las calles vilagarcianas.
El gobierno local está estudiando posibles medidas para mejorar la circulación en el casco urbano. Una de ellas es la posibilidad de que el tráfico pesado sólo pueda cruzar Vilagarcía por la noche. En este sentido, hay que recordar que cada mes atraviesan las calles vilagarcianas cincuenta transportes especiales, lo que significa que tres servicios de este tipo pasan cada dos días.
Ravella estudia esta posibilidad como un mal menor en tanto no se concluyan las dos circunvalaciones de la ciudad, que se ven como el gran alivio para los problemas de tráfico de Vilagarcía.