Cortegada se emociona

M. P.*+redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

Eso fue exactamente el domingo para Carril, en todos los sentidos. Para el recuerdo porque muchos carrilexos pudieron revivir las historias que les contaban sus antecesores, los últimos habitantes de la isla de Cortegada. Para el recuerdo también porque para todos ellos será una jornada que no podrán olvidar. Cortegada volvió al pueblo, y para celebrarlo se organizaron una serie de actos en los que no faltó la emoción.

Hay muchas imágenes que dan fe de la emoción de la jornada, pero sin duda quedará como una de las más representativas la obtenida ante el cruceiro de la isla. Allí posó la comitiva que participó en esta emotiva recuperación de Cortegada como patrimonio público. Lo hizo evocando una imagen que queda en la memoria de todos como símbolo del desalojo de ese territorio por parte de sus antiguos pobladores. Pilar Garrido , carrilexa emocionada, fue la encargada de presentar los actos. Ella, junto a todos sus vecinos, entonaron ante el cruceiro la Foliada de Carril : «Se vas a Carril, nada máis chegar, verás Cortegada deitada no mar».

Pero no fue el cruceiro lo único que visitaron ayer quienes cruzaron en los barcos hacia Carril. A diferencia de aquella otra visita hace unos años, con Cuíña a la cabeza, cuando no se pudo ir más allá de la playa, el domingo Cortegada ya era de todos. Por lo tanto, quienes la conocían pudieron recorrerla sin ningún tipo de reparo a ser descubiertos; y quienes no habían cruzado nunca hasta allí pudieron explorar todos sus secretos.

La visita a Cortegada sirvió también para propiciar encuentros simbólicos entre generaciones. Las bisnietas y tataranietas de Manuela Teijeiro , por ejemplo, pudieron pisar e incluso comprobar el estado del antiguo vivero que sus antepasados tenían en la isla carrilexa.

Pero el domingo era, además, un día para agradecer el trabajo colectivo y el esfuerzo individualizado de algunas personas que lucharon por la recuperación de Cortegada. Todos ellos recibieron una medalla en los actos que, antes del traslado a la isla, se celebraron en los locales de una sociedad no menos histórica: Gato Negro. Pastora Franco y Rosa Rodríguez Chaves fueron dos de ellas, reconocidas por saber guardar la memoria de la vida en Cortegada y transmitirla de generación en generación. También fueron distinguidos el abogado que demandó judicialmente el desalojo de Cortegada en 1907, Benito García Dorgambide , el ex alcalde de Vilagarcía, Javier Gago , y los integrantes de la asociación de vecinos y de la Comisión Cidadá por Cortegada, así como quienes se movilizaron contra su urbanización.