Los vecinos del Arealonga sufragan el arreglo de su garaje

AROUSA

El pasado lunes, las máquinas entraban en el aparcamiento subterráneo del edificio Arealonga para comenzar las obras de mejora de su estructura. Los trabajos llegan dos años después de que se construyera el párking Juan XXXIII, situado detrás del Concello de Vilagarcía.

Durante algo más de una año, representantes de los vecinos, el Concello y la empresa concesionaria del párking público mantuvieron varias reuniones para llegar a un acuerdo sobre la subvención de los trabajos en el subsuelo del Arealonga. Tras meses de polémica, en el último trato, firmado el pasado mes de noviembre, la empresa concesionaria era la que se haría cargo de las reparaciones que todavía no se habían realizado hace nueve meses.

A pesar de esta firma, los vecinos explicaban ayer que las obras en la estructura del aparcamiento les está costando 150 euros por vivienda. Algunos de ellos, tendrán que desembolsar más cantidad en función de los metros cuadrados de sus pisos o si disponen o no de bajos, explicaba una de las propietarias del edificio. Los operarios trabajan en la plaza de los edificios de Castor Sánchez. Han empezado por demoler la zona afectada que cubre parte del aparcamiento subterráneo. Los trabajos están previstos que se alarguen cerca de un mes, según ha explicado uno de los empleados de Técnicas y Obras, empresa que acomete los arreglos. Poco más pudieron aclarar sobre las obras que acometerán en la zona, supuestamente dañada en la construcción del párking Juan XXXIII.

Uno de los vecinos de este complejo de edificios asegura que las obras alanzan los 69.000 euros, pero desconocen cuánto será el tiempo de su duración y si la empresa concesionaria del párking situado detrás de Ravella se hará cargo del coste, como indicaba el último acuerdo. Sin embargo, algunos de ellos señalaron que hace menos de un año, esta empresa les pagó todos los desperfectos que la construcción del aparcamiento había provocado en el interior de la viviendas y de los bajos comerciales.

La situación había obligado a algunos establecimientos del Arealonga a cerrar durante varias semanas, lo que derivó en continuas protestas vecinales. En un primer momento, la empresa concesionaria se había negado a hacerse cargo de los daños más graves, que afectaban a la estructura del párking del inmueble.