vilagarcía | El desfile del Roque Parade supo a poco ayer entre los asistentes que se agolpaban en las calles de Vilagarcía. A las 20.00 horas centenares de personas se congregaron en la avenida de la Marina para asistir a una de las últimas actividades de las fiestas de San Roque. Desde ahí y a lo largo de todo el recorrido, el clamor era el mismo «pensábamos que iba a ser más grande», decían algunos de los vecinos.
Poco importaba el tamaño del desfile si se tenía en cuenta lo que estaban disfrutando los niños en las carrozas del Concello y de Zona Aberta. El ritmo marcaba el paso de las distintas asociaciones culturales que participaban en el desfile. Además de las cuatro carrozas infantiles, un grupo senegalés abría la cabalgata a ritmo de tambores y hacía mover los pies a más de uno. En el medio de todos ellos, el concejal de Cultura, Castro Ratón, y la edil de Servicios Sociales, Ana Lorenzo, supervisaban que todo transcurriese sin incidentes.
Aunque fue escaso en tiempo, el desfile multicultural contó con varios espectáculos circenses en los que destacaban los malabaristas y los zancudos, que lejos de asustar a los más pequeños, levantaron más de un aplauso entre los asistentes. Lo único que asustó un poco más, fue el hombre que escupía fuego y llegaba junto a las bailarinas de la danza del vientre, que pusieron la nota más exótica del Roque Parade. El resto de la música llegaba de la mano de agrupaciones folclóricas de la comarca, como Embruxo de Guillán, Os Terribles de Arousa o el grupo de Coros y danzas Virgen de la Antigua.
En apenas media hora el Roque Parade recorrió toda la avenida de la Marina y continuaron sus paseo por las calles Conde Vallellano, Arzobispo Lago, Alejandro Cerecedo, plaza de España, Edelmiro Trillo, plaza de Galicia y Alcalde Rey Daviña. Desde primera hora de la tarde estaba cerrado el tráfico rodado en toda la zona del centro de Vilagarcía y hasta el final del desfile no se reanudaría en parte del recorrido. La Policía Local explicó que tuvieron dificultades para poder desalojar toda la zona de vehículos. A las 17.30 horas, todavía faltaban muchos coches por mover y los agentes tuvieron que localizar a sus conductores llamándolos por teléfono.