El Consello de Contas halla decenas de irregularidades en Ribadumia

AROUSA

31 jul 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

vilagarcía | Demoledor. Así es el informe elaborado por el Consello de Contas sobre la actividad económica del Concello de Ribadumia en los años 2003 y 2004. El municipio carece de un registro de personal, los expedientes de contratación están incompletos y se evitan los concursos públicos a la hora de adjudicar obras. Pero es que, además, la labor de Intervención es, según el documento, casi inexistente y las empresas a las que se les piden ofertas para obrar, están muy relacionadas entre sí. De esta lista de irregularidades no escapa el polígono industrial, pues el Consello de Contas reprocha al Concello que no haya exigido el cumplimiento de los acuerdos urbanísticos con el consiguiente perjuicio para el patrimonio público que ello ocasionó.

Según el informe, de los veintitrés contratos de obra celebrados entre el 2003 y el 2004, en veinte de ellos el Concello utilizó el procedimiento negociado sin publicidad para adjudicarlos, esto es, que los trabajos fueron adjudicados directamente sin concurso público. La medida provocó que, en ningún caso, disminuyera el importe de los trabajos a realizar con respecto al importe de licitación.

El Consello de Contas critica también la forma de acometer las obras de saneamiento, alcantarillado, alumbrado y abastecimiento de agua en Santa Eulalia. El importe de estos trabajos obligaba a sacarlos a concurso público, pero el equipo de gobierno optó por dividirlos en varias fases y, así, adjudicarlos de forma directa. El resultado fue que Pavimentos de Meaño se llevó las seis contrataciones. El Concello seleccionó para sortear estos trabajos a tres firmas: Pavimentos de Meaño, O.T.C. Fontefría y Construcciones Caldevergazo. Y aquí es donde el Consello de Contas encuentra nuevas irregularidades pues «se verificó la coincidencia entre los teléfonos de contacto y fax de las dos primeras empresas» y también «la responsable que forma la recepción de las notificaciones municipales remitidas a ambas empresas es la misma persona». Por todo ello, concluye que «este hecho pone en cuestión la tramitación, toda vez que la utilización del procedimiento negociado se exige la concurrencia de, cuando menos, tres empresas capacitadas».

Comportamientos usuales

La situación se repite en varias obras de saneamiento, que son adjudicadas a Pavimentos de Meaño, quien ofrece un precio idéntico al que figura en los presupuestos de obra. Las otras dos firmas que concurren al concurso, ofrecen, en cambio, costes superiores a los presupuestados. También en la mejora del pabellón de Barrantes. Aquí se presenta, además de otra firma, Construcciones Sisán y Ramón Rodríguez Outeda. Este último es socio fundador de la primera de las firmas.

Ante esta situación, el Consello de Contas concluye que «se verificó la concentración de adjudicaciones de obras en las empresas Pavimentos de Meaño y Obras y Construcciones Sisán». También, que se eludió «el cumplimiento efectivo de los principios de publicidad y concurrencia en la licitación de obras», asegura el documento.