ENTRE LÍNEAS | O |
23 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.ESTE año tenemos fiesta del agua todo el verano. No para de llover. Es como cuando era pequeño e iba de vacaciones a A Coruña. Yo vivía en Madrid y me encantaba volver a los orígenes familiares. En aquellos tiempos, había años que en un mes podíamos ir a la playa dos o tres días. Como este año. La dichosa lluvia le está aguando la fiesta a los hosteleros. Les cuesta bastante reconocerlo, pero es evidente que el mal tiempo no nos hace ningún favor. Está bien que caiga un poco de lluvia benefactora. Es ideal que refresque de noche para poder dormir a pierna suelta. Hasta se agradece no sufrir el bochorno del verano andaluz o extremeño. Pero que diluvie, como ocurrió este fin de semana, es cosa bien distinta. Amolar, amola. Chafa fiestas gastronómicas, conciertos de música -que se lo digan a los que intentaron ver a Sabina y Serrat en Compostela- y todo tipo de celebraciones de esas de la BBC. Ya saben, bodas, bautizos y comuniones. Y de agua en agua se nos ha terminado el verano, porque el mes de agosto suele ser malo en Galicia. Qué le vamos a hacer.