Hubo, a lo largo de la asamblea socialista, intervenciones muy críticas. Las de Tuco Renda o Francisco Muñiz, Machote, por ejemplo. El antiguo dominador de Vilaxoán apuntó, sin ir más lejos, una posibilidad a la ejecutiva: la presentación de una moción de confianza que permitiese a la cúpula local evaluar su apoyo entre los afiliados. Fue una iniciativa que no sumó demasiados respaldos, aunque quedó sobre la mesa. El secretario xeral, Lino Mouriño, no ocultó su opinión al respecto: «O partido ten mecanismos para que a asemblea pida responsabilidades, e os militantes son libres de acudir a estes mecanismos». No hace falta llegar a esa moción de censura que apuntaba Machote. El secretario provincial del PSdeG, Modesto Pose, explicó una secuencia mucho más sencilla: «En cada asemblea ordinaria, e a de onte non o foi, porque era extraordinaria, a executiva plantexa á miltancia a aprobación do seu informe de xestión». Ese informe se somete a votación y en caso de resultar ésta negativa, la ejecutiva que se vea en tal situación no tiene prácticamente otro remedio que presentar su dimisión. Esto es, precisamente, lo que sucedería si los militantes de Vilagarcía decidiesen que deben relevar a los actuales responsables de la cúpula local. Hubo intervenciones, como la de Carlos Berride, que recordaron que la ejecutiva recibió el respaldo de la mayoría de los afilados en su momento, y que en realidad tampoco se vislumbra en la capital arousana una alternativa eficaz. En definitiva, hubo intervenciones críticas, algunas especialmente intensas, pero apenas se cuestionó la decisión que la ejecutiva y el grupo municipal adoptaron con respecto a la dimisión del candidato, Enrique León. «É unha persoa moi querida e apreciada, onte púxose de manifesto -apuntó pose-. Eu baixo ningún concepto culpabilicei a León de nada; foi un candidato do que se garda cariño, do que nos sentimos orgullosos e o único que houbo foi unha diferenza de criterio final». Pose añadió que el PSOE en ningún momento puso en duda la razones jurídias que asistían al candidato a la hora de defender su elegibilidad, pero insistió en que la gobernabilidad de un municipio no podía depender de un contencioso.