Reportaje | Desde el Sáhara hasta Arousa Una veintena de familias recibiron ayer a los niños saharauis que, después de tres días de viaje, aterrizaron en Santiago para pasar en la comarca los dos meses de verano
06 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Han sido tres días de travesía desde los campamentos del Sáhara. Muchas horas de autobús y varios transbordos de avión, pero ayer, por fin, una veintena de niños saharauis desembarcaban en Arousa para pasar sus vacaciones de verano. Después de descansar del viaje, las familias lo tenían muy claro y el día de hoy lo dedicarán a la playa y al mar. «Es lo que más le gusta. El primer año que vino y la llevé al muelle, se puso nerviosísima. Nunca había visto algo así», comentaba una de las madres. Su «hija» del Sáhara ya es el quinto año que viene pero ayer la esperaba como si fuese el primero. Las familias se agolpaban en la puerta del Concello de Vilagarcía para ver a sus niños, después de diez meses de ausencia. Y cinco horas después sobre el horario previsto, llegaron en un minibús cuando daban las 12.00 horas. Sus «padres» arousanos no pudieron contener las lágrimas y ellos, aunque cansados y un poco mareados, esbozaban unas sonrisas de satisfacción al imaginarse el largo verano que les espera. «Mira vuelve con la camiseta de la fiesta del agua del año pasado», decía uno de los hermanos arousanos de la saharaui Meilán. Muchos de ellos se quedarán en Vilagarcía, otros se irán hasta A Illa o Vilanova, pero antes de separarse de sus compañeros de travesía reciben las instrucciones sobre lo que tienen que hacer. Durante los dos meses de verano mezclarán la diversión con la sanidad. Ha llegado la hora de las temidas vacunas para los niños saharauis. Cada familia recibió una carpeta con la tarjeta sanitaria de los pequeños y en las vacaciones tendrán que visitar el centro de salud y pasar las revisiones para afrontar el invierno en el Sáhara. Las familias saben que ahora les espera lo peor. La primera semana lo pasan bastante mal y la mayoría lloran cada noche. Aunque vienen a pasárselo bien, todos echan de menos a su madre. Por ello, los padres les pedían el número de teléfono del Sáhara para avisar de que habían llegado bien. Marian es una de las veteranas. Es el quinto año que viene y ayer, mientras esperaba las instrucciones, sólo pensaba en ir a la playa y en un enorme plato de espaguetis con atún. «Cuando se fue, le mandamos diez kilos de bonito», comentaba su madre arousana, quien asegura que le pone esa comida cada vez que se porta bien. El fútbol y la playa serán, durante estos meses, el bálsamo para que los niños no añoren el Sáhara, pero en septiembre todos quieren volver a su país.