Análisis
30 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?unca como este año el campeonato del tiro al pichón fue objeto de tanta controversia. In extremis, Hesperia y la Federación Española de Tiro al Vuelo lograron el permiso de la Subdelegación del Gobierno para poder celebrar la edición de este año, pero hicieron falta muchas reuniones y que los colectivos sociales y políticos de O Grove se movilizaran para conseguir un cambio de opinión de las autoridades. La competición había sido suspendida por orden del Ministerio del Interior al no reunir las instalaciones de A Toxa las condiciones de seguridad recomendables, a lo que se sumaban los informes desfavorables de la Consellería de Medio Ambiente y de Costas. Pero la presión social dio resultado y lo que a 17 de abril se daba por perdido se logró resucitar tres días después. Era precampaña electoral. Con mayor o menor énfasis, pero todos los grupos políticos, excepto el BNG, hicieron una apuesta pública por la continuidad del evento; se unieron las asociaciones empresariales y hasta el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, se pronunció al respecto en un acto electoral en O Grove. Se buscaron alternativas. Llevar la competición a las canteras de O Bao y al campo de golf, pero no eran viables. Hesperia y la federación alegaban que no había tiempo material para que la infraestructura estuviese lista en julio y quedaba por definir una cuestión clave: ¿quién corría con los gastos de las obras? Subdelegación el Gobierno autorizó finalmente el campeonato pero con las premisas de que sería el último y que había que buscar otro escenario para el 2008 dado que las canchas de A Toxa no cumplen con la ley. Pero las preguntas de hace tres meses siguen sin contestar. Hesperia ya anuncia que sigue apostando por la ubicación tradicional y está por ver que vaya a haber financiación pública o privada para el tiro al pichón. La brecha se ha cerrado en falso.