Premios y fin de curso en Catoira

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

El jueves fueron los de la guardería de Cambados, el otro día los Vilagarcía y ayer les tocó el turno a los más pequeños de Catoira. Las guarderías siguen funcionando en julio -la de Catoira cierra la segunda quincena de agosto- pero el ritual es el ritual y la fiesta de fin de curso es todo un clásico al que no se puede renunciar. Es terreno abonado para la imaginación así que unos van de excursión a una granja y otros, como ocurrió en el municipio vikingo, sientan a los papás a la mesa, pero esta vez a mesa puesta que mama y papá también tienen derecho de vez en cuando. Esta particular comida en familia con alumnos, progenitores y educadores se celebró en las propias instalaciones de la guardería. El día no pudo ser más propicio. Todavía hay más despedidas. Los alumnos de la escuela municipal de música de Catoira celebraron anoche su concierto fin de curso y las escuelas de vela y piragüismo del Liceo despiden hoy la temporada con una fiesta (20.00 horas), con entrega de diplomas incluida, en el Club de Mar. Pero estos huecos pronto será cubiertos. A partir de ya empiezan a desarrollarse en prácticamente todos los concellos de la comarca las actividades del verano especialmente dirigidas a los niños. Precisamente en Catoira comienza hoy un curso de artes marciales y defensa personal y el lunes lo harán los talleres y otras actividades de tiempo libre en la escuela unitaria de Outeiriño. En la otra esquina del mapa arousano, en O Grove, arranca hoy el campus de balonmano y el lunes, los campamentos urbanos. La toponimia vikinga vuelve a brillar Vuelve a esta sección el libro Toponimia de Catoira . Lo hizo en su día por recibir el premio de la Fundación Lois Peña Novo y lo hace hoy con motivo de la entrega del galardón. El acto se celebró el jueves por la tarde en Soutomaior y hasta allí acudieron el alcalde, Alberto García , y el autor del trabajo Gonzalo Navaza , para recoger los consabidos premios. Navaza destacó el compromiso del Concello de Catoira con la lengua y la conservación de su patrimonio lingüístico mediante la edición de este libro, fruto de cinco años de trabajo. El proceso de compilación de los topónimos fue arduo y laborioso, precisó de la colaboración de numerosos vecinos y mucho trabajo de campo y estuvo coordinado por la filóloga catoirense Sonia Santos . Navaza se encargó después de interpretar estos topónimos con un resultado que en ocasiones no deja de sorprender. El alcalde agradeció en Soutomaior el reconocimiento público al «esforzo» realizado con este libro y expresó su voluntad por seguir trabajando para recuperar el patrimonio cultural de Catoira, en todas sus vertientes.