ENTRE LÍNEAS | O |
29 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.EL OTRO día me encontré en un armario unos pantalones vaqueros que dejé de usar a los 21 años porque ya no entraba en ellos. Los miré, vi que estaban como nuevos y decidí aventurarme a probármelos. Para mi sorpresa, me valían. La cosa tiene su gracia, porque me faltan unos días para cumplir 35 y es precisamente ahora que pierdo pelo y gano canas cuando recupero una línea que perdí aquel día hace ahora catorce años que tuve que abandonar aquellos pantalones en el altillo del ropero. Lo que ha pasado es sencillo: mucha menos comida y mucho más deporte. Esta es la única ecuación que logra despejar la incógnita cuando de perder grasas y bajar michelines se trata. Llevo unos días usando mis recuperados pantalones de juventud y una compañera me dice que se han pasado de moda y que ya no se llevan así. ¿Pasados de moda? Ni lo sé ni me importa, aunque lo que dudo que esté pasado de moda es esa sensación de bienestar y victoria cada vez que por la mañana me deslizo por las perneras de mis vaqueros y compruebo que estoy hecho un chaval.