ENTRE LÍNEAS | O |
27 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.LA HISTORIA jamás juzga a sus contemporáneos. Por eso en los últimos tiempos ha habido muchos, incluso en el PSOE, que les ha dado por decir que el que fue alcalde de Vilagarcía los últimos dieciséis años, Javier Gago López, lo hizo todo mal. Es probable que no haya periodista que haya sido más crítico con Gago que yo y es seguro que no ha habido político que más caña me haya dado que él. Ahora bien, las cosas como son, es imposible que Gago lo hiciera todo mal, como también sería mentira decir que lo hizo todo bien. Sin embargo, acertó más de lo que erró y Vilagarcía pasó de pueblo grande a ciudad, pequeña, pero ciudad. No por población, sino por servicios. La historia, cuando ya no estemos aquí ni Gago ni yo ni usted, será lo que contará, más allá de simpatías y otras memeces. Él tendrá un puesto destacado en la historia local, como Ravella o Rey Daviña. Basta comprobar el profundo hueco, casi un agujero negro, que ha dejado en el Concello y eso que de dieciséis años sólo gobernó cuatro con mayoría. Eso son tablas. Le echaremos de menos.