ENTRE LÍNEAS | O |
26 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.TRAS años y años de ir de guais, los profesores se dan cuenta de que los niños, y sobre todo los adolescentes, necesitan disciplina y seriedad para no perder los papeles cuando sus hormonas desatan una tormenta de sensaciones en sus cerebros. Yo soy joven, pero parezco viejo cuando cuento a mis sobrinos que en mis tiempos de colegio la mera presencia del profe provocaba un sepulcral silencio en el aula. Hacíamos travesuras, por supuesto, pero jamás desafiábamos la autoridad. No en su presencia, al menos. Ahora quieren que los estudiantes vuelvan a hablar de usted a los maestros. Es que jamás deberían haber permitido que se dirigieran a ellos de tú, porque el joven necesita saber que debe un respeto al adulto. Y también quieren prohibir los móviles en las clases. ¿Pero es que ahora se pueden usar? De coña. Andan liados con el histérico debate sobre la asignatura de educación para la ciudadanía cuando a la vista de lo mal que educan muchos padres a sus hijos es evidente que una materia de este tipo es, más que necesaria, imprescindible.