ENTRE LÍNEAS | O |
11 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.SI TODOS hiciésemos pequeños gestos, provocaríamos un gran cambio. Me lo dice siempre mi mujer y es una verdad enorme. Si todos ahorrásemos un poco de agua, los pantanos no se secarían. Si todos dejásemos de ir a todas partes en coche, habría menos emisiones contaminantes. Si todos reciclásemos al cien por cien, habría menos basura quemada y, por tanto, menos mortíferas dioxinas en la atmósfera. Y si sigo resolveríamos todos los grandes problemas del mundo, incluido el hambre y la guerra. Y qué tendrá esto que ver con los guacamayos, dirá alguno. Pues mucho. Ayer vi un documental sobre la dramática situación en la que están estos bellos pájaros, a los que hemos situado al borde de la extinción sólo porque a algunos les gusta enjaular la belleza. Cazamos guacamayos y contrabandeamos con ellos como si de droga se tratase. ¿Por qué? Pues porque en el mal llamado primer mundo hay quien paga una fortuna por ellos. Y eso me devuelve a mi tesis. Si nadie comprase guacamayos, nadie los capturaría y no se estarían extinguiendo.