ENTRE LÍNEAS | O |
23 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.¿QUIÉN se deja la puerta abierta? Esa es una pregunta frecuente en las asambleas de las comunidades de vecinos. Conozco edificios en los que les faltó contratar a un investigador privado para pillar al infractor. La cosa puede tener coña, pero es uno de esos grandes misterios sin resolver como el a dónde van los calcetines que perdemos en casa. No se les vuelve a ver, pero no salieron de las paredes de nuestro hogar. Yo soy uno de esos tipos puntillosos que apaga luces y cierra puertas. Por economía y por prevenir. Una puerta abierta no cumple su función, porque permite el paso cuando se supone que fue instalada para justo lo contrario. Resulta ciertamente desmoralizante encontrarte con la puerta de tu edificio abierta. ¿Pero es que cuesta tanto cerrarla? La misma gente que dice que el mundo está fatal y que cada vez hay más robos y todo eso es la que sale de su casa dando un simple portazo y sin echar la llave. Luego le desvalijan el piso y clama al cielo. No es cuestión de manías. Piénselo. Y la próxima vez, cierre la puerta. No vaya a ser que sus vecinos le estén vigilando.