Mitin central del PP | Fraga calienta la campaña Fole se deja querer por un Don Manuel que levanta pasiones y se ofrece para gestionar el enfado ciudadano con Javier Gago
21 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?xisten, para el Partido Popular, dos Vilagarcías. Una tuvo como «alcalde de verdad» a Manuel Fraga durante sus 16 años como presidente de la Xunta. La otra se entregó a 16 años de «paro, corrupción, falsedad y atraso». Una es «inteligente». La otra no es capaz de «percibir que somos la octava ciudad de Galicia». El candidato del PP, Tomás Fole, quiere, por supuesto, que se imponga la primera. Y para ello no duda en reclamar el «voto de los cabreados», ése que su contrincante socialista, Enrique León, dice rechazar. «¿Cómo no lo van a querer si los primeros cabreados son ellos?», reflexionó Fole, yendo a pescar al mar de contradicciones en el que, asegura, se mueven sus rivales políticos. El PP reforzó su plato central en la capital arousana hasta conseguir un menú consistente, en el que no faltaron Rafael Louzán ni Alberto Núñez Feijoo. Lo mejor, con todo, lo reservaron los populares para el postre. Don Manuel venía de una de esas jornadas que le han dado justa celebridad. Pulpo, queimada y dominó en Vilanova. No arriesgaron los conservadores con aventuras en el auditorio y amarraron la plaza de A Peixería, un escenario agradecido en el que siempre han jugado a sus anchas. Volvieron a hacerlo, con una parroquia entregada que llenaba el recinto y aguardaba la intervención final a cargo del de Vilalba. Don Manuel no defraudó. El «vello mestre», un «veterano» que ofrece su «experiencia», tiró de su reconocido background para recordar a Antonio Maura, «o político máis desaproveitado do século pasado», el baño de Palomares, sus diferentes etapas en los gobiernos predemocráticos y su participación «decisiva» en la transición. «Isto -afirmó Fraga sobre la decisión adoptada en su día- non podía volver suceder». Todo ese patrimonio arremetió contra los socialistas, «que son gafes e non saben gobernar», y contra la mismísima Ségolène Royale, víctima inesperada de la afilada metralla fraguiana. Antes de ceder el testigo al presidente de honor del PP, Tomás Fole tuvo tiempo de emplearse contra sus contrincantes, de los que única y extrañamente obvió al nacionalista Castro Ratón. A León le cayó de todo, como es natural, empezando por la imagen de «candidato impuesto» en la que el popular incidió una y otra vez. Fajardo no sufrió menos: «Sólo critica a Fraga, pero posiblemente fue él quien le proporcionó los estudios que tiene». Ni Rivera Mallo: «De sus cuatro años de apoyo al gobierno sólo hemos sacado subidas de impuestos». El mensaje final parece extraído de un tratado de autoayuda: «Yo soy de Vilagarcía, yo estoy orgulloso de ser de Vilagarcía». Esto, concluyó, es lo que hay que repetirse.