ENTRE LÍNEAS | O |

10 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

CADA VEZ que hay elecciones, soy testigo de la misma aberración. Los partidos políticos, a petición de algunos periódicos, hacen pegadas de carteles virtuales con el fin de no tener que esperar a las doce de la noche y adelantar las tiradas de sus diarios. Esto es éticamente inadmisible. Una verdad virtual es una mentira. Así de simple. Lo que parece que ocurre pero no, no es noticia y, por lo tanto, cobrar un euro por leer esa información virtual con sus fotos fingidas es una estafa. Así de claro. Me pregunto además qué interés puede tener para un lector ver a unos señores haciendo que pegan unos carteles. Imagino que ninguno. Debe ser que es a los políticos a los que les interesa tanto que aceptan ser virtuales en plena campaña, cuando se supone que deben convencernos a todos de que son genuinos. Alarmante. Yo, por mi parte, sólo puedo decirles a ustedes lectores, única razón por la que todos los días trabajamos, que nunca en la vida leerán ni verán nada virtual en La Voz. Aquí todo lo que se publica es auténtico, real y vale el euro que ustedes pagan por ello.