Igualdad real

AROUSA

ENTRE LÍNEAS | O |

07 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

¿SOMOS iguales hombres y mujeres? Evidentemente sí, pero no. Sí porque así debe ser, pero no porque el día a día nos dice justo lo contrario. Los hombres de mi familia decidimos celebrar el día de la madre de un modo especial. Preparamos una comida en la que ellas no tendrían que hacer nada más que asistir, comer, beber y reír. Más o menos, lo que solemos hacer nosotros cada domingo. Nos repartimos las tareas de comprar, guisar y poner la mesa y no dejamos que se levantasen en toda la comida. Les servimos y dimos de comer nosotros a los niños. Hasta les regalamos una flor y, al terminar, recogimos y fregamos la infinita cantidad de loza que pueden utilizar treinta personas en una comilona de órdago. Lo pasamos de vicio. Todos. Las que no tuvieron que hacer nada y los que trabajamos a tope. El bueno de Juan Caneda, que fue el chef, al terminar, sentenció: «Que difícil é ser muller». Y es así. La igualdad real no se logra obligando a las empresas a poner mujeres en los consejos de administración. Se consigue cocinando y fregando.