ENTRE LÍNEAS | O |
20 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.ESTE ES un extracto de una conversación tan ficticia como posible. Tan inventada como real: -Golfiño, soy Milito. -¿Qué tal jefe, cómo estas? -Preocupado. Me dicen que has prohibido que en el pueblo del abuelo de mi mujer maten pajaritos, con la de pasta que les deja el asunto, que se les llenan los hoteles de tipos apasionados por el noble deporte de acribillar a balazos a las crías de las palomas. -No es eso, Milito, que a mí los pichones esos me la refanfinflan, pero es que es ilegal porque cualquier día le meten un balinazo a alguien, que es que no cumplen ni una medida de seguridad. -Pero Golfiño, que me cuentan que te han ofrecido poner bollas y pantallas y no sé que más. -Sí jefe, pero eso no sirve, que vamos a prevaricar. -Pero es que tenemos elecciones y yo les prometí que podrían matar a los pichones, así que les dices que está todo arreglado. Que nos vas a amolar muchos votos. -Pues a ver cómo hago para no quedar como un don nadie. -Pues eso.