La cosa política
31 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?resentado ya como candidato del PP a la alcaldía de Vilagarcía, Tomás Fole se convierte, desde ayer, en el único aspirante conservador que ha repetido en la plaza desde la caída y secesión del hoy líder independiente José Luis Rivera Mallo . El joven político popular acumula cuatro años de experiencia a sus espaldas, un mandato que comenzó bien, prosiguió entre convulsiones, con el affaire de Maribel Fernández y la dimisión de tres de sus cinco concejales, y finaliza de nuevo con las aguas en su cauce por lo que respecta al grupo municipal. El reto que se le presenta por delante es, evidentemente, superar ese 24,28% de los sufragios que cosechó en el 2003. Pero no de cualquier forma ni en cualquier proporción. Hay, en los círculos populares de la capital arousana, quien considera que obtener seis representantes, uno más que hace cuatro años, sería suficiente para cumplir objetivos y consolidar a Fole definitivamente como la referencia del centro derecha en la ciudad. Sin embargo, la realidad es que un resultado así no gustaría demasiado en el Pazo Provincial. La razón es evidente. Si entre 1999 y el 2007 el PP únicamente es capaz de recobrar dos concejales, todo indica que semejante recuperación obedecería únicamente al desgaste que el paso del tiempo puede ejercer sobre Independientes por Vilagarcía. Una erosión que acostumbra a afectar a las candidaturas independientes veteranas cuando no tocan poder. De acuerdo con esta lectura, Rivera cedería, en ocho años, dos de los tres concejales con los que irrumpió de nuevo en la vida política local. Pero este simple trasvase no respondería a mérito alguno de la nueva hornada de dirigentes del PP, sino a una dinámica totalmente pasiva. Como quien confía al mar la destrucción de una roca en lugar de dinamitarla personal y directamente. El nivel de exigencia que marca la cúpula provincial del partido se sitúa, por lo tanto, en siete concejales. Todo lo que baje de esta barrera puede traer problemas internos. El recorrido histórico de resultados en las municipales confirma esta impresión. El reto en números Aun remontando casi un 4% del voto válido, la cosecha del 2003 fue la tercera peor que la gaviota ha obtenido en Vilagarcía en unos comicios locales. Hace cuatro años, el PP firmó el 24,28% de las papeletas; en 1979, bajo la denominación Alianza Popular, se limitó al 13,62%; y en 1999, la primera ocasión en la que Rivera se presentó con Ivil, los populares cayeron al 20,53%. En las cuatro elecciones restantes (83, 87, 91 y 95, todas ellas con Rivera Mallo como candidato), la formación conservadora siempre superó la barrera del 33%. Incluso si Fole fuese capaz de fagocitar ese 10% de los sufragios que Ivil mantuvo en el 2003, la proporción de respaldo de su partido se situaría en torno al 34%. Es decir, al mismo nivel que en 1983, 24 años atrás, y lejos todavía del techo que logró José Luis Rivera en 1991 (un 43,97%) cuando, paradójicamente, perdió la alcaldía a manos del socialista Javier Gago . La empresa no es sencilla. Cuatro años atrás, Fole tuvo que asumir el liderazgo del equipo electoral a última hora, y enfrente tenía a un Gago que llegaba a las elecciones tras gestionar una cómoda mayoría absoluta. Esos dos factores no se dan ahora. El aspirante popular ha dispuesto de un mandato completo para ganar callo. Además, calcula la dirección del partido, si hay un momento en el que la gaviota debe golpear para convertirse en alternativa real y efectiva en Vilagarcía es ahora, cuando el PSOE afronta su primera renovación seria en 16 años. El relevo en el número uno del puño y la rosa, que ahora ostenta Enrique León , debe ser aprovechado, razonan los dirigentes del PP, para minar considerablemente su distancia con los socialistas. De no ser así, temen, el equipo contrincante se consolidará al frente de la gestión municipal, postergando sine die las opciones conservadoras. De todo ello han echado cuentas las mentes pensantes del PP en Pontevedra, y por eso maniobran para marcar incluso la composición de la candidatura de Vilagarcía. Por algo no ha sido presentada ayer junto al cabeza de lista, como se anunció hace semanas. El objetivo de Pontevedra es reforzar al máximo la propuesta de Fole frente a un León que muestra una imagen potente. Basta con recordar el paseo de ayer por el centro de la capital arousana con el juez Baltasar Garzón , amigo personal del hoy candidato socialista tras un largo período de trabajo compartido en el desmantelamiento de las redes clásicas del narcotráfico arousano. El viaje a Sudamérica Pese a las reticencias con las que el PP provincial se toma el proceso, lo cierto es que Fole está muy seguro de su apuesta y de la conveniencia de afrontar las elecciones bajo sus propios criterios y con su propia gente. No duda, por ejemplo, en sumarse a la aventura americana que ha llevado ya a cruzar el charco a políticos gallegos de todos los colores. El aspirante conservador en Vilagarcía viajará a Argentina el día 11 para contactar con la diáspora en clave electoral. Tal vez así la gaviota compense la capacidad de influencia en las distancias cortas que decisiones como el veto de Mariano Rajoy al grupo Prisa amenazan con restarle. Rafael Louzán fue de los primeros políticos conservadores en saltárselo y acudir a Radio Pontevedra y Radio Arousa, con cuyos responsables mantiene una excelente relación tanto en lo personal como en lo profesional. En verdad parece absurdo perder micrófonos a dos meses del 27 M.