Los pósitos toman medidas para frenar la plaga de «caramechas»

La Voz R.E. | VILAGARCÍA

AROUSA

La cofradía de Cambados realiza extracciones en O Galiñeiro Las caracolas que hace dos años aparecieron en Carril se han extendido por la ría

29 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

NASSARIUS SPP. Son caracolas alargadas que atacan a los bivalvos. Con la boca y con los jugos gástricos reblandecen la concha de las almejas y abren un pequeño orificio, a través del que se alimentan. ?on pequeñas y parecen inofensivas. Sin embargo, las caramechas se han convertido en uno de los principales enemigos de los mariscadores arousanos. Estos pequeños depredadores campan a sus anchas por los fondos de la ría: el no tener valor comercial les permite crecer y reproducirse sin miedo al hombre. A estas alturas de año, cuando la primavera arranca y la naturaleza explosiona, los mariscadores no dejan de tropezarse con las caracolillas. Muchos ya han trasladado a la Xunta la existencia de esa plaga. Desde Pesca no quieren utilizar esa palabra. «A presencia que se detecta de caramechas é moi semellante á doutros anos», sentencian desde la consellería que dirige Carmen Gallego. La cofradía de Cambados lleva varios años realizando tareas de control de este tipo de depredadores. El sector del marisqueo -tanto a pie como a flote- es el encargado de hacer cuentas con unos animalillos capaces de acabar con el duro trabajo de resiembra que los cambadeses realizan en sus concesiones. En O Galiñeiro, el banco de almeja más importante de la cofradía, las tareas de captura y extracción de esos pequeños agentes invasores ha empezado ya hace días. Utilizando nasas, los cambadeses retiran ingentes cantidades de una especie que se reproduce sin control. «Estamos facendo esto porque non se aguanta. Hai moitísima caramecha, e pode botar a perder o traballo de resembra que estamos facendo nas concesións», explica el patrón mayor cambadés, Benito González. Tras varios años ejecutándose, el plan de control desarrollado en O Galiñeiro ha demostrado su validez: el resultado de la siembra realizada por los mariscadores con la almeja preengordada en batea ha mejorado de forma considerable desde que se redujo la presencia de caramechas en los fondos. Ejemplares «raros» En la ría de Arousa siempre hubo caracolillas. Pero no de todas las especies que ahora se ven. La patrona mayor de Vilanova, Evangelina Lago, afirma que en las playas está apareciendo «enriba do marisco e tamén enriba do esterco» una gran cantidad de caramechas: de las de toda la vida, sí, pero también «unhas caramechas raras que nunca se viran por aquí». La patrona mayor se teme que la plaga siga avanzando, así que ha encargado al biólogo de la cofradía el diseño de un plan para controlar a este enemigo, tan pequeño y a la vez tan grande. No sería de extrañar que esos «raros» ejemplares que menciona Evangelina Lago pertenezcan a la misma especie de caramecha aparecida hace dos años en Carril. Entonces, el animal formaba pequeñas colonias. En abril del 2006 se había convertido en una auténtica peste capaz de acabar con la paciencia de los parquistas y de los mariscadores. Y un año después, han logrado consolidarse como inquilinos en los fondos de la zona más interna de la ría de Arousa. Sobre el origen de estas extrañas caracolas circulan varias teorías. Hay quien asegura, como José Luis Villanueva, que siempre estuvieron en aguas arousanas. Y hay quien afirma, como varios biólogos consultados, que el destructivo invasor llega desde Italia. Habría viajado hasta aquí mezclada con la semilla de almeja que, procedente del Mediterráneo, se deposita en el mar arousano sin tener que superar ningún examen de ingreso serio. Sea cual sea la teoría acertada, Carril parece ser la zona más castigada por este resistente depredador: los parquistas han podido comprobar como, tras la última riada, «morreu toda a ameixa, pero a caramecha segue viva». Mientras en Carril hacen lo que puedan para controlar la plaga, otro tanto hacen en Vilaxoán. «Temos que axudar ao mar a manter un equilibrio, por eso hai que sacar ás cornetas», explica Villanueva.